Sin poder dormir

Al borde de la somnolencia, despierto agitada al escuchar el característico silbido de Periscope, una aplicación que recientemente descubrí. Para los que no la conocen, esta es una herramienta que sirve para transmitir videos por streaming desde una cuenta de Twitter. Funciona como una red social, es decir, los internautas intercambian información, en este caso en videos y en vivo, creando una comunidad de amigos virtuales e interactivos.

En fin, una de estas noches al acostarme, olvidé apagar el sonido de mi smartphone, y cuando siento el llamado de a2una de las personas que sigo por dicha aplicación, me sobresalto. Abro un solo ojo porque la curiosidad es mayor que el sueño que me envuelve. Leo que se trata de algo que aconteció durante esa misma tarde: “Quemado “El Puñito” en el Valle”, video fuerte.”

Sin entender muy bien el título, abrí la conexión de forma automática, y casi de inmediato me arrepentí. Sentí que me había deslizado a una pesadilla, observando cómo unos delincuentes disparaban con armas largas al desmembrado cuerpo de un ser humano, que yacía en el suelo casi carbonizado… En un acto reflejo abrí los dos ojos, el corazón salió en estampida, comencé a temblar y sentí muchas nauseas.

La persona que estaba transmitiendo explicaba a sus seguidores que lo que veíamos era un video filmado y colgado en las redes ese mismo día: Se trataba de la muerte de alias “El Puñito” a manos de una banda rival en el sector Los Cardones de la populosa comunidad de “El Valle”, Caracas.

Los miembros de una banda rival se sintieron tan poderosos que fueron capaces de grabar un video, sin importar que ellos también estarían en el radar de las autoridades.

a1Por un breve momento creí estar viendo cualquier imagen que pasan en las noticias internacionales, dónde muestran las imágenes de ISIS, el grupo terrorista fundamentalista, que pisotea la dignidad humana con extrema violencia…. pero no, se trataba de un grupo que estaba reclamando su jerarquía ante otro grupo en un barrio caraqueño, ante la perpleja mirada de todos.

Escuché el reporte de quien hizo la transmisión y luego me dispuse a verificar en otras cuentas y medios de comunicación social, si lo que veía en ese video realmente había sucedido.

Para mi sorpresa, la espeluznante noticia era verídica.

A ese ciudadano lo habían liberado hacía tres meses, según reportó en su cuenta personal de Twitter la periodista venezolana Jenny Oropeza; esa tarde no solo fue asesinado a tiros, también fue quemado, descuartizado y sus extremidades fueron cargadas como trofeo.

No sé si alias “El Puñito” era un azote de barrio que no podía morir “a sombrerazos”, no puedo afirmar el merecimiento o no de la manera cruel en que pereció. Después de todo no soy nadie para juzgar nada de eso, para ello deberían estar capacitadas las autoridades. Soy solo un ser humano con la capacidad de reflexionar y de hacer preguntas ante lo sucedido.

¿En qué clase de sociedad nos hemos convertido? Quizás en una en la que no podremos dormir si se siguen propagando estos acontecimientos.

Noelia Mogollón

PD: Fotos de internet

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