La memoria en la dramaturgia con Arístides Vargas

Dice Pepe Bablé, director del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz (FIT de Cádiz) que un Festival de Teatro no solo debe ser una vidriera de obras para el público, sino que debe ofrecer – además – herramientas para quienes están actuando en el quehacer escénico de una localidad porque ello enriquece la profesión y hace que quienes participan sean mejores actantes.

img_0745-copiarPrecisamente eso es lo que buscó el recién finalizado Festival Internacional de Teatro Relevos, que se realizó en Jujuy, ofrecer a actores, directores, productores, herramientas que mejoren sus diversas áreas de acción. Y uno de estas herramientas fue el seminario “Memoria y olvido en la acción dramática” que dictó el dramaturgo y director teatral Arístides Vargas en el Teatro El Pasillo, donde se buscaba ofrecer “pautas para indagar la memoria del dramaturgo, director, actriz y actor, que permitan una relación orgánica entre lo vivido y lo representado, relacionado con el trabajo de grupo y puesta en escena”.

Como no podía haber “mirones” en el seminario, ni se podían tomar fotografías durante las sesiones, no me quedó otra que dejar de lado la mirada crítica y sumarse a la experiencia creativa.

Vargas dijo que algunas de las obras del grupo Malayerba han tenido a la “memoria como punto de partida, no solo en cuanto a la temática que tratan, sino también, en cuanto a la técnica que se emplea.  Dijo que la intención de escribir los textos de las obras surgió a raíz de la necesidad de dejar plasmadas las ideas que estaba adelantando el grupo teatral.

Aclaró que la dramaturgia – que uno pensaría que está más ligada al mundo de la literatura – se ve influenciada por la espacialidad y se cruza con otros lenguajes, perdiendo su naturaleza más de las letras para transformarse en un acción teatral, donde forma parte de otras artes como la pintura, la música, los actores, la escenografía, entre otros elementos, para crear el espacio escénico, que es el teatro. También el espectador crea la dramaturgia al interpretar lo que ve en escena, porque sus valores, creencias,  influyen en lo que percibe desde el escenario. Como ejemplo citó el caso de Romeo y Julieta, que mientras para unos es una historia de amor de dos jóvenes, otros pueden interpretarlo desde la lucha de poder de dos familias de muchos recursos.

Dijo que la dramaturgia es “el viaje interior que cada uno y cada una realiza hacia la propia experiencia, por eso se img_0742-copiarrelaciona con la memoria”. Para él el teatro no es nostálgico, como el cine que sí lo es porque siempre se sitúa en el pasado, “la película ya fue hecha”. Sin embargo, “el teatro sucede delante de nuestro ojos, en el mismo momento en que está sucediendo en el cuerpo de las actrices, de los actores, por más que el tema sea del pasado”.

D.B. Russell  – el personaje de Ted Danson en C.S.I – menciona que “Hablamos de lo que sabemos y en ese sentido, Vargas advierte que todos podemos escribir “al menos estamos en condiciones de escribir algo que les pasó a ustedes” y ¿sí les pasó a ustedes, cómo no van  a poder escribirlo? Destacó que no vamos a escribir nada que no esté en nosotros.

Para demostrar esta teoría, de que podemos escribir algo que nos ha pasado, la primera actividad consistió en elaborar una serie de frases que uno escribiría en un muro, tipo grafiti, y a mí se me ocurrieron las siguientes: 15 de octubre, camioneta blanca en la calle, era un día de cobro, el hambre no es mayor que la curiosidad, ¿y ahora qué hago?, las horas pasan y no sé cómo seguiré, deben estar pensando que algo me pasó.

Tras unos minutos, Vargas cambió la consigna y entonces debíamos escribir frases de despedida – en malos términos – a alguien. De esta idea surgieron: Gracias por todo, pero sigo mi vida, fuiste todo y ahora ni me acuerdo de ti. Ojalá que se estrelle tu avión. Te la creíste y al final pagaste tú.

Nuevamente el tiempo se cumplió y la nueva consigna era escribir algo que nos tatuaríamos en nuestra piel. En esto confieso que me quedé en blanco, pues no soy de tatuarme, aunque reconozco que hay impresiones en la piel que son atractivas. Pero en este caso, el espacio en la hoja quedó en blanco. 

Luego vino otro giro de tuerca para escribir cosas que pondríamos en un baño y de ahí me surgieron: Los de la comer se la comen. Me ofrezco para dar masajes. Soy lo que buscas. Aquí también se llora de dolor.

La última parte de este ejercicio consistió en escribir palabras que pintaríamos en el cielo y me salieron: Venezuela, Libertad, Bienvenidos, A volar, compre menos, camine más.

Después de esta sesión de trabajo y tras una pausa que siempre refresca, con agua,  café y algunas galletas, retornamos al taller para escribir un monólogo, pero ojo que no era así de fácil, ya que Arístides Vargas nos indicó la siguiente consigna: escribir un texto sobre la despedida.

Pensé unos minutos y comencé a escribir lo siguiente: ¿Para  qué hacerlo?, acaso a esta altura del partido tiene sentido? ¿Ya no dije lo necesario? ¿Cómo decir algo que tal vez fue importante  pero que ahora no tiene sentido? Hola, Adiós, son caras de la misma moneda.

Reconozco que no tenía idea de a quién estaba dedicando esta despedida, aunque en realidad quería ser medio misterioso y que no se supiera el remitente, así que seguí adelante con la tarea.

¿Será que soy muy cerebral, desapegado, que no valoro lo que tuve? Tal vez es que a esta edad ya estoy más allá del bien y del mal. Además, hoy te vas tú, mañana me iré yo, jajaja eso suena a canción, pero la acabo de recordar y por qué no usarla.

Y cuando iba a escribir una nueva línea se escuche a Arístides diciendo que ahora usáramos una de las palabras que habíamos escrito antes cuando pensamos en el aire y así seguí:

Libertad… es una palabra linda, grande, pero ¿acaso somos libres?, ¿en algún momento de la vida lo somos? Fui feliz, aunque suena a canción de Juan Gabriel, pero es la verdad… Y nuevamente cambio de consigna. Ahora debíamos alterar el sentido del escrito y mostrar molestia por algún tema actual.

Y viste que ya los alumnos no son curiosos, nada les importa, todo lo tienen en la punta de los dedos, en el celular, y uno les dice relacionen, saquen conclusiones… pero ellos te miran con cara de… este se volvió loco, ¿acaso cree que nos importa lo que dice? y ni se te ocurra.

Nueva interrupción narrativa para incluir un chiste – mientras malo mejor – y luego de otra interrupción debíamos terminar la redacción con un poema breve a lo que escribí: Mariposa, mariposa, dime tú… mariposa… no estarás tuberculosa.

img_0744-copiarLa intención de Vargas era concientizarnos de que al escribir estamos contando cosas que solamente nosotros podemos decir, algo que cuando yo daba clases en la universidad a futuros periodistas también insistía mucho: en decir cosas a nuestra manera, porque somos los únicos que podemos hacerlo.

Vargas dijo que contemos cosas desde nuestra perspectiva, porque esa subjetividad es la que interesa para el mundo de la dramaturgia, arte que no está fuera de  nuestras vidas, aunque sí existen herramientas técnicas que se pueden adquieren en talleres, seminarios.

El seminario de Arístides Vargas siguió a lo largo de tres sesiones, lamentablemente yo solo pude asistir a la primera, pero estoy seguro que quienes lo completaron adquirieron herramientas para desarrollar mejor su trabajo en las tablas.

El teatro nos ofrece grandes posibilidades de desarrollar nuestra personalidad e incluso de mejorar alguna discapacidad que tengamos, y en este sentido Vargas dijo que gracias al teatro logró hablar, porque cuando chico tenía cierto grado de autismo y el conocimiento de la actividad escénica le permitió la posibilidad de hablar, haciéndolo más feliz dentro que fuera del escenario. Una lección que muchos que están en este medio entienden con mayor facilidad que otros que no sienten pasión por el  teatro, así que mientras más nos acerquemos a un escenario mayores posibilidades tendremos de descubrir más de nosotros y al final, eso es lo importante: Saber quiénes somos y qué podemos hacer, sea desde la actuación o la dramaturgia, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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