La Casa Vieja es más que historia, es tradición en Tarija

Cuando uno está en Tarija, Bolivia – que ahora cumple 200 años de su fundación – hay muchas ofertas gastronómicas, turísticas y – principalmente – vinícolas, así que hoy para cerrar la semana quiero hablar de turismo de vinos.

Tarija por su geografía tiene una extensa zona de viñedos, muchos de ellos artesanales, por lo que además de la actividad propia de elaboración de vinos, también es fuente receptora de turismo,  con variadas rutas de vino artesanal que ofrecen las agencias de viaje. Estos paseos pueden incluir visitas a 4 o 5 bodegas, además de recorridos a la ciudad y destinos naturales que valen la pena, por montos que oscilan entre los 17 y los 26, dependiendo de la extensión de la excursión.

Pero si uno no quiere gastar en un recorrido con una agencia de viajes, puede ir directamente a El Valle de la Concepción,  aproximadamente a unos 30 minutos de la ciudad de Tarija, y preguntar dónde queda La Casa Vieja, no se perderá porque todo el mundo sabe el lugar exacto, para pasar un momento de distracción y degustación con el vino  Doña Vita, elaborado en honor a Victoria Quiroga de Lascano.

Por allá, en tiempos de la colonia española y gracias al paisaje montañoso con clima promedio anual de 19°C que ofrecía El Valle de la Concepción, se construyó – hace ya 410 años – la que se conoce hoy en día como La Casa Vieja, que además de ser una construcción de adobe y centro de turismo es también una productora de vinos – desde el año 1978 – que tiene a la marca registrada de Doña Vita su estandarte en materia vinícola, con viñedos ubicados a 1.800 metros sobre el nivel del mar.

La Casa Vieja tiene un gran portón, con avanzado paso del tiempo, porque esta construcción ha pasado de propietario en propietario, hasta llegar a la familia de Doña Vita, que como aparece en la página web de la bodega comenzó por “yo hacía para mi papá, a quien le gustaba tomar sus vasos de vino de igual modo para mi familia, y cuando algún vecino me pedía, le invitaba un poquito; sonriente dice Doña Vita. Había un tiempo en el cual nos informaron que no nos comprarían más uva negra y en aquel entonces fabricamos vinagre el cual se hizo famoso. Luego de haber construido las piletas empezamos a preparar en mayor cantidad el Vino Patero, el que hoy en día es muy conocido en nuestro mercado”, según relato de Victoria Quiroga de Lascano

En Tarija, por su producción artesanal, son muy variadas las maneras de preparar el vino  y para saber cómo se hace en La Casa Vieja,  los visitantes – sin costo adicional – pueden disfrutar de una extensa cata de vinos pateros, con lecciones de historia la vitivinicultura tarijeña. El guía irá ofreciendo a cada turista una copa donde se irán mezclando las variedades de vinos que ofertan. Tampoco es que se van a marera y a salir “machados” “curdos” o “crudos, borrachos pues, pero sí se llevaran una buena impresión de la gama de vinos que tienen para ofrecer.

Se comienza con los más dulces, para luego ir subiendo la apuesta y terminar con el singani – alcohol blanco casi puro –  que impresionó tanto al director de cine estadounidense Steven Soderbergh que decidió que venderá en Estados Unidos el destilado boliviano.

Se preguntarán algunos y ¿dónde está la ganancia en las gatas si son gratuitas? Pues el beneficio es que después de esa degustación todos siempre se llevan aunque sea una botella. Yo me llevé dos, una de vino blanco dulce y un oporto, para una buena ocasión.

Luego de esta degustación – que dura unos 40 a 45 minutos –  con unos 15 vinos entre ásperos, choleros, oportos, singanis y licores de uva y de membrillo, junto a algunas bromas subidas de tono de parte del guía, uno queda liberado para recorrer la casa y allí hay mucho de historia, pues en cada rincón se ve el adobe de la construcción, o una estufa antigua, o barriles que de hablar qué historias contarían, junto a un gran retrato de  Doña Victoria.

Pero no todo es alcohol, porque en La Casa Vieja  tiene grandes salones con una rústica decoración, que incluye amplias mesas, para de lunes a domingo atiende a los visitantes para que junto a los vinos disfruten de platos típicos como saice, costillitas de cerdo, chancho a la olla y chancho a la cruz.

Igualmente, quienes visitan el lugar tiene la posibilidad de disfrutar de peñas folclóricas e incluso realizar bodas. También hay un libro de visitas con firmas de franceses, alemanes, estadounidenses y de otros, incluyendo venezolanos, mexicanos y españoles

Proceso para la fabricación del Vino

En la página web de La Casa Vieja se explica que “existen diferentes factores que determinan el tipo de vino que se va fabricar: por ejemplo el vino oporto debe, tener 24 grados de azúcar, una vez seleccionada las uvas son pisadas de este modo se empieza con la elaboración después de la trituración extraen el jugo y se transfiere a barriles de roble los cuales deben estar bien sellados para su fermentación, después de que pase seis meses a un año se obtendrá el vino”.

Cada año se comercializan  50.000 litros y aunque la mayor cantidad del vino se lo vende en la misma La Casa Vieja, también se distribuye parte de la producción a 7 departamentos – estados – del país y se exporta a Perú y Dinamarca, dando así trabajo a 12 jefes de familia; mientras que en la época de la molienda los beneficiarios son aproximadamente 30.

Decía  Robert Louis Stevenson que el “El vino es poesía embotellada”, no sé si uno puede llegar a creer eso, pero sí estoy seguro que un buen vaso de vino con amigos, o sin ellos, aleja los males y alegra un poco el alma, así que salud… que esta es mi Visión Particular de La Casa Vieja, así que no dejen de ir si están por Tarija. 

Francisco Lizarazo

@visionesp

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