Recintos naturales de América

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En las reflexiones sobre el calentamiento global, el consumismo acelerado y los atropellos antropogénicos, el documental The Age of Stupid (2009) o La era de la estupidez -título en español-, realizado por la cineasta británica Franny Armstrong y financiado con donaciones de personas conscientes en esta temática, expone una mirada hacia esa catástrofe en la que nos mantenemos ciegos.

Allá… los ojos de un sobreviviente en el año 2055, que resguarda las principales obras de arte de un mundo que fue, y que destruimos, por motivos tales como: la monstruosa ambición empresarial, una indiferencia social basada en el egoísmo, la tecnología como herramienta para la conveniencia material y un sistema corrompido por la perversidad de los gobiernos con sus contaminadas políticas. Al final, todos estamos atados a la misma cuerda, la cual está por romperse, y lo alarmante, es que nos queda poco tiempo.

En otros reglones ambientales, aún podemos disfrutar de recintos naturales que muestran el potencial de esta, nuestra Tierra. Tres parques nacionales en el Continente Americano, en los países de Venezuela, Guatemala y Chile.

Morrocoy… sugestión del caribe venezolano

El estado Falcón, en Venezuela, conocido durante el periodo colonial como la Provincia de Coro, que obtuviera su nombre actual en homenaje al político, militar y líder de la Guerra Federal Juan Crisóstomo Falcón, cuenta con uno de los paraísos caribeños mejor conservados de Sudamérica… el Parque Nacional Morrocoy.

Dentro del folklore falconiano, aporte cultural indígena, africano y europeo, se encuentran la danza nativa de las Turas, los bailes del tambor y el carnaval del “Día de los locos” el 28 de diciembre. En su gastronomía, destacan delicias como el talkarí de chivo, preparado con un aderezo de ají y vino tinto; el selce coreano, que es un tipo de escabeche pero con carne de cerdo; o los curiosos cocteles de mariscos “levanta muertos”, “rompe colchón” o “siete potencias”.

En lo que respecta al insular paraíso de Morrocoy, ubicado en la costera oriental de Falcón y declarado Parque Nacional en 1974, algunas de sus principales atracciones son: el Cayo del Sombrero, islote con dos grandes playas y sitio perfecto para admirar arrecifes coralinos; la isla de Paiclás con su chapoteadero marítimo, donde gradualmente te sumergirás en sus aguas cristalinas; Pescadores, la isla más lejana de Paiclás, con oleaje tranquilo y entorno virginal; la escondida playa Mayorquina, que solo se puede acceder en bote; o Punta Brava, que tiene acceso terrestre gracias a la construcción de un pequeño puente y sitio en el que puedes alquilar botes de pedal o un kayak.

La zona de manglares rojos, negros, blancos y de botoncillo que adorna el panorama caribeño, dibujado entre su bosque semi-deciduo, una isla de pájaros, 266 especies de aves, el mar que es casa de tortugas, delfines y ballenatos, mientras que el sonido de los arenales te hará bailar a ritmo de salsa, merengue y acústica afrocaribeña… entre sugestiones femeniles.

Tikal… joya precolombina guatemalteca

Petén, llamado originalmente Tayasal o “Lugar de los Itzá” por los antiguos mayas, es un departamento de Flores, Guatemala, nombrado por los peninsulares como Nuestra Señora de los Remedios, quienes combatieron desde 1524 hasta 1697, para dominar estas tierras y gobernaron cerca de 150 años hasta la Independencia de Centroamérica en 1821.

En esta localidad se encuentra una de las joyas del Imperio Maya, el sitio excavado más grande de América continental, la Zona Arqueológica, reserva de la biósfera, Patrimonio de la Humanidad y Parque Nacional de Tikal.

Conocida como una capital del periodo clásico maya (200 – 900 d.C.), esta ciudad prehispánica llegó a tener hasta 90 mil habitantes, una dinastía de 800 años que incluyó 33 gobernantes y un sistema de ingeniería bastante avanzado en su agricultura.

Las razones por las cuales esta gran metrópoli fue abandonada son diversas, algunos especialistas señalan que a pesar de ser edificada en medio de la selva, la escasez de agua provista solo por la lluvia, provocó que la población dejara este lugar a causa de las sequias; otros antropólogos argumentan que fue por su migración hacia la península de Yucatán o incluso por cuestiones religiosas.

Más de mil años permaneció en secreto Tikal, los datos con los que se contaba eran solamente leyendas locales que afirmaban sobre una urbe ancestral, hasta que el chiclero Ambrosio Tut descubrió la parte superior de algunos templos a mediados del siglo XIX, esto fue comunicado al entonces gobernador de Petén Modesto Méndez, y en 1853, la Academia de Ciencias de Berlín dio a conocer el hallazgo.

La antigua Yux Mutal o “Primer templo”, que fuera nombrado como Tikal o “Lugar de lenguas”, contó con el trabajo de restauración de la Universidad de Pennsylvania, de 1950 a 1963, periodo en el que solo se develaron 16 kilómetros cuadrados de terreno. Contiene 3 mil estructuras y una de las más impresionantes construcciones es el Templo V, en el cual desde su cima, se puede apreciar la Gran Plaza de Tikal.

Torres del Paine… maravilla de los Magallanes chilenos

La Región de Magallanes y Antártica Chilena, remoto destino que resguarda la “Octava maravilla del mundo” y quinto “Lugar más hermoso del mundo”… hablamos del Parque Nacional Torres del Paine.

Esta opción eco-turística, posee los mejores panoramas boscosos del planeta, donde convergen montañas, glaciares, valles, ríos y lagos. En 1978, la UNESCO le otorgó el título de “Reserva de la biósfera” a sus más de 242 mil hectáreas.

Algunos de sus rincones más populares son: los tres Cuernos de Paine, caprichosos picos montañosos con distintos colores de roca y paredes extra plomadas; los gigantes de granito Torres Paine; el Valle del Francés, con vistas al Paine Grande, donde cuelga el Glaciar Francés, los Cuernos, el Cerro la Espada, Cerro la Hoja, Cerro la Máscara, Cerro Fortaleza y Cerro Aleta de Tiburón.

Otras opciones son: el Lago Grey -excelente para realizar canotaje-, descubrir sus flotantes formaciones de hielo, echar un vistazo al imponente Glaciar del Campo de Hielo Patagónico del Sur o conocer el Cañadón del Eco. En la Laguna Amarga se encuentra la Cascada Paine, también puedes vivir una noche en el Mirador Cóndor entre la Sierra del Toro, dentro del área de campismo Pehoé  con un espectáculo estelar que te dejará maravillado.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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