Dirección teatral: escribir a partir de espacios e imágenes

La dirección en el teatro es otra forma de escribir “lo que pasa es que escribimos a partir de los espacios y de las imágenes que conseguimos en los espacios”.


Así lo mencionó el director y dramaturgo Arístides Vargas, durante el taller “La Escritura de la Puesta en Escena”, que dictó en la población de Tilcara, Jujuy, en el marco del II Festival Internacional de Teatro saberes escénicos iberoamericanos.

Por espacio de 4 días, los participantes compartieron las ideas de Vargas sobre el papel del director en un montaje teatral.

Pasando por monólogos, aspectos de la actuación y los conceptos de la dirección de actores, Vargas indicó que “el director organiza una secuencia de imágenes que es como una partitura, una escritura, pero aclaro que se escribe sobre imágenes evanescentes, que son aquellas que se suceden en el mismo instante y que en ese mismo instante desaparecen, se podría decir que son imágenes efímeras.


Esa escritura es propia de la lectura del director y ese tratamiento sobre el  espacio es lo que Vargas llama “la singularización del espacio”, es crear la convención de que en ese lugar va a suceder algo.

Como el movimiento se demuestra andando, los asistentes al taller crearon pequeños textos, que sirvieron para luego trasladarlos a la puesta en escena, utilizando para ello los espacios de La Campana, creando esas imágenes efímeras  que significan la lectura que hace el director para llevar a una escena a su representación visual.

En esta lectura sobre el texto y la puesta el actor forma parte fundamental pues es la herramienta que tiene el director para llevar su mensaje y por ende la relación debe ser armoniosa. El actor debe  – como menciona Luis de Tavira –  como primera regla dejarse dirigir, ya que el teatro está fundado en la confianza “lo que produce este maravilloso arte colectivo es la confianza, al tiempo que la adivinación, que la capacidad de intuir, de adivinar”.

Para Luis de Tavira – actor y director de teatro de México – la dirección es “la formulación del pensamiento rector, el mejor texto en una mala concepción del pensamiento rector puede resultar atroz y un buen actor puede resultar un fiasco. Un pensamiento rector sabe integrar las partes, las complementa, las potencia”.  

En este taller, Vargas ofreció a los actores, muchos de ellos dramaturgos y – a la vez – directores de sus piezas,  miradas sobre la puesta en escena, analizado textos y traduciéndolos en acciones escénicas, porque como mencionó, el director puede no estar hablando exactamente de lo que está hablando, sino que se está transmitiendo otra cosa cuando crea las imágenes que ve el espectador y esa es otra manera de escribir.

Víctor Arrojo en su libro “El director teatral ¿es o se hace?” – que pueden descargar aquí – menciona la observación de Aristóteles quien señalo que un discurso que se limite a decir lo que todo el mundo ya sabe corre el riesgo de ser aburrido, a lo que Arrojo agrega que “todo discurso que explique todo aburre, todo discurso que no informe nada, nos deja fuera” por eso es que es importante que el mensaje que quiere transmitir el director en el montaje debe ser – a mi entender como crítico – claro y sin ninguna duda.

Esta mirada de Arístides Vargas sobre el director que escribe a partir de los espacios y de las imágenes que se consiguen en estos espacios y eso apoya la visión de Grotowski sobre el director, al que define como el “espectador profesional”, responsable de la “construcción del itinerario de la atención propia y la del espectador” como lo recalca Arrojo en su libro.

El director debe – tomando la cita que hace Arrojo de Jerzy Grotowski“tener la capacidad de guiar la atención, la propia y también la de los espectadores. Hay que guiar la atención a veces concentrándola, otras dispersándola” y eso se vio reflejado en los ejercicios que Vargas compartió con sus alumnos del taller, lo que debería traducirse en un crecimiento como directores para que sus futuros proyectos tengan nuevas herramientas y logran generar mayor atención en el público, que es al final el que recibe el producto de meses de ensayos y ensayos, en esa cofradía que se llama teatro y donde el director – tomado las palabras de Luis de Tavira – es un “inspirador, un detonador de la creación, es un hombre que convence, no alguien que vence – o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

Comparte esta publicación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *