I Festival competitivo “Damas en Coche”

Fomentar el respeto por la diversidad de géneros incentivando la creación de producciones teatrales sobre esta temática fue el objetivo del I Festival competitivo  “Damas en Coche”, una iniciativa de la Fundación Damas de Hierro y la Fundación “La Mar en Coche”

Como menciona Paulo Gaiger  en su artículo “La función social del teatro, el arte escénico” el teatro sirve para reflexionar y buscar comprender la complejidad, las diferentes realidades, las idas y venidas de la trayectoria humana. Investiga y revela aquello que es invisible a la rutina, que pasa inadvertidamente o es considerado “normal”. El teatro provoca, punza, disloca, desencaja, sensibiliza”, por eso, los organizadores convocaron a   ocho  artistas del teatro independiente de Jujuy para que cada uno realizara una producción inspirada en la historia de una mujer trans, historias que fueron relatadas en primera persona mediante una convocatoria de la Fundación “DAMAS DE HIERRO”.

Los directores convocados al I Festival fueron Nadia Ruge, Andrea Nuño, Flavia Molina, Renata Kulemeyer, Fernando Valdés, Martin Calvó, José Luis Costas y Sergio Díaz Fernández, quienes – a su vez – trabajaron  con artistas noveles para llevar a escena el montaje de sus producciones. Estos montajes, fueron juzgados por un jurado integrado por Josefina Ortega, Cesar Domínguez y Sergio Gatica, que seleccionaron la producción ganadora y fue merecedora de premio de $20.000 (veinte mil pesos), recursos que les servirán para pulir detalles de la producción y poder hacer gira por diversas localidades. Sin embargo, desde la Fundación “La Mar En Coche” aseguraron que para el resto de las obras se gestionarían recursos para que todas puedan formar parte del circuito teatral de la Provincia.

En 4 sesiones se presentaron las obras en LaMar Encoche multiespacio, contando con Maximiliano Arístides Salas, de Tucumán, en calidad de anfitrión.

Obras en competencia

En el acto de inauguración se ofreció un espectáculo de danza aérea, a cargo de Diego Valdez, con dos jóvenes acróbatas, que dieron muestras de gran dominio del arte del uso de las telas.

Luego, a manera de inauguración formal, luego de las palabras de los organizadores, Maximiliano  – con una larga cabellera negra y amarilla junto a un traje que ya lo envidiarían muchas mises cuando desfilan en la pasarela – recitó  “El único chico que yo quiero”, un relato que habla de una madre que conversa con una amiga sobre la angustia que siente por no tener dónde  dejar a su hijo, evitando que sea víctima de bullying y malos tratos de los otros chicos solamente porque tiene preferencias distintas.

Esta historia hubiera quedado mejor si se hubiera representado porque,  su contenido y mensaje, merecía una puesta en escena que solamente la lectura dramatizada, que no retrata toda la crudeza del texto.

La primera obra en competencia  fue “Ser Humano”, con dirección y dramaturgia de Flavia Molina, quien también actuó, junto a Florencia Montoya, Viviana Mendoza, Fabián Morales y Nicolás Ayarde, en una producción del Grupo Espacio   Herético.

Molina crea toda una puesta que tiene reminiscencias en el popol vuh y a la Pachamana, al mostrar la creación del mundo y la aparición del hombre y la mujer – desnudos – que luego,  por la moral y también por las condiciones climáticas, comenzó a vestirse y a separarse según el género, a veces provocando hechos de violencia porque no todos querían vestirse como lo indicaban las costumbres y las leyes.

Con diversos cuadros, con el hilo conductor de la madre tierra (representada por Molina) los actores mediante la danza y la expresión  corporal van mostrando distintos estados de aceptación y rechazo  al cuerpo, al que recibieron al nacer y la búsqueda de su verdadero ser, contraponiéndose muchas veces a los dictámenes de la sociedad, con las consecuencias que ello trae.

Entre estos cuadros destaca la historia que se cuenta sobre el maíz, que sirve para retratar las diferencias entre clases, géneros y que muchos buscan el mejor maíz, con dientes más grandes y lindos, mientras que el llamado “muñeco” es el más feo, el que nadie quiere tener cerca, en una clara alusión a  los trans y el rechazo que provocan en algunas personas.

Al final – en otro cuadro memorable – actores y actrices se van intercambiando la ropa como una manera de destacar que todos somos iguales, sin importar el tipo de vestimenta que usemos y todos debemos aceptarnos.

Aunque la estética de este montaje es muy poética, hay un cuadro que pierde esa magia – la escena de la afeitada y la conversación sobre el ataque a la chica trans – que le resta a la propuesta, al igual que la directora dando indicaciones en esa escena a los actores para que estuvieran en la zona de luz, aunque uno entienda que se quiera hacer todo bien hay momentos en que las direcciones ya sobran, y se debe dejar a los actores que se desarrollen, para bien o para mal.

Otra de las obras en este I Festival  Competitivo Damas en coche fue “Seitana”, con dirección de Andrea Nuño y la actuación de Angie Chungara, con técnica de Quelo Badualdo. Este montaje se basó en el relato de vida de Aitana.

En esta propuesta, Nuño recurre al monólogo de una joven que está maquilándose sentada y va diciendo el diálogo sobre lo que es su decisión de vida, sus anhelos, aciertos y desaciertos, para  culminar  interpretando un tema musical.

Se notaba que la joven y novel actriz tenía muchos nervios a la hora de la interpretación, lo que jugó en su contra en el dominio del volumen de la voz al decir el texto y muchas veces se perdían las palabras. Además, es estar casi todo el tiempo confinada sus acciones  a la mesa le restaron lucidez a la puesta. Al estar sentada le resta potencia a la voz si uno no está acostumbrado a modular mientras se está sentado.

Como la idea de las propuestas era que cada obra tuviera una duración entre 20 y 30 minutos, este montaje se completó con la actriz interpretando un tema musical completo, para alargar el espectáculo, sin que aportara  nada como propuesta, más cuando estaba doblando, no era su voz en vivo.

De las ocho obras en competencia, la última que se presentó – y de las únicas tres que pude ver  del Festival – fue  “Traslúcida”, un trabajo inspirado en Lara, sobre alegría, los conceptos infantiles de los juegos, para que no sucedan situaciones como la de él nunca más.

Con dirección de Nadia Ruge y producción e idea original de la propia Ruge y Antonio Chávez, Traslúcida comienza como una obra de teatro del absurdo, con Nadia Ibáñez y Mónica Tintilay en escena actuando como niñas que juegan con muñecas, que toman el té, que están en pareja, pero luego las situaciones se vuelven más confusas y las niñas se convierten en adolescentes interesadas en salir, en los novios, en pintarse, en contar sus historias secretas, sus amores, sus amigos, sus experiencias y  aparece él, que puede llamarse Alejandro, Tomás, Ezequiel, pero que también es Rocío, comenzando así anécdota de Lara y la memoria de él, de las frustraciones, de las enfermedades, de la soledad, de la muerte y la vida que puede ser translúcida.

La competencia escénica incluyó “El vestido” con dirección de José Luis  Costas, con las actuaciones de Guillermina Rizzo y Alexis Puca; “Aserendipia”, dirigida por Martín Mendoza y asistencia de Claudia Galante con actuaciones de Soledad Ocampo, Gastón Udaeta y Andreina Ramos. “En sus zapatos” fue la propuesta de Renata Kulemeyer con actuaciones de Carola de la Parra, Belén Mérida y Graciela Colqui, mientras que Sergio Díaz Fernández dirigió “La Marylin” – inspirado en el testimonio de Alejandra Durán – con las interpretación de  Rodrigo Quiroga, la coreografía de Emanuel Urzagasti, la operación de luces y sonido de Micaela Guaymás y la asistencia de dirección de Emanuel Urzagasti y Mauricio Escalante, en una producción de ADN Teatro. Mientras que Martín Calvo dirigió “Tu sonrisa me mató” con las actuaciones de Verónica Romero, Carlos Soraire y Horacio Calderón.

Y el ganador es…

Al final de la representación de Traslúcida el jurado tuvo la tarea de deliberar para seleccionar el ganador de este I Festival Damas en Coche, momento que Maximiliano aprovechó, ataviado con un largo vestido de rojo brillante – para interpretar el poema Yo Monstruo Mío, de Susy Shock.

Tras aplausos por las 4 jornadas del festival, entrega de certificados de participación, palabras de halago y elogio por el trabajo realizado tratando de  fomentar el respeto por la diversidad de géneros, el jurado por fin tuvo su veredicto que quedó así:

4to lugar para  “Traslúcida”,  3er lugar para  “Ser Humano”, 2do lugar: “En esos zapatos”, mientras que la obra ganadora de este I Festival damas en Coche recayó en “El Vestido”.

Esperando que se pueda crear un verdadero y duradero respeto por la diversidad de géneros, más allá de un festival,  se despidió esta iniciativa que ojalá tenga no sola una edición sino muchas, el tema lo amerita, y muchas  veces en la Provincia no es visualizada ni viralizada en la medida en que merece serlo… menos mal que el teatro está para recordarnos los temas que a veces se quieren ocultar o minimizar, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

Comparte esta publicación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *