El Teatro recorre el NOA (I)

Hace 20 años se promulgó Ley Nacional del Teatro de Argentina (Nº 24.800), Promulgada el 28.04.97, una normativa  producto del trabajo  de quienes desde el quehacer escénico entendieron la necesidad de contar con marcos legales que sirvieran para que el Estado consolidara políticas públicas que permitieran el apoyo y la promoción de esta actividad. Esta Ley dio origen al Instituto Nacional del Teatro (INT).

Para apoyar el teatro independiente, el INT cuenta con subsidios – a los que se accede por concurso – que son evaluados de acuerdo a los proyectos presentados al Jurado Nacional, que ´previamente son vistos por el Consejo de Dirección del INT. Por otra parte,  los representantes provinciales tienen competencia para proponer planes de fomento y estímulo a la actividad teatral.

Hablando de este estímulo a la actividad teatral y tomando en cuenta que desde hace más de 30 años se viene realizando la Fiesta Provincial del Teatro, para festejar estos 20 años de promulgación de la Ley se lanzó el proyecto 20 obras del NOA en Gira, que tiene por finalidad presentar al público que integra la región (Salta, Jujuy, Catamarca, Santiago de Estero y Tucumán) las obras teatrales que representan a cada provincia.

Por espacio de dos meses un total de 20 grupos realizarán funciones en distintas salas teatrales y espacios para que todos los interesados puedan apreciar el tipo de teatro que se está haciendo en el norte argentino.

En el caso de Jujuy, ya la representación local está girando por las distintas provincias, mientras que los escenarios jujeños ya recibieron la primera muestra de obras de teatro, correspondiéndole a Tucumán iniciar el periplo por nuestras tierras.

Como lo que es igual n o es trampa, a finales de julio llegó la representación de Tucumán a Jujuy para mostrarnos lo mejor del quehacer teatral de esa Provincia.

Fueron cuatro los espectáculos que nos visitaron en diversas salas independientes. Veamos que ofrecieron al público jujeño.

La agenda tucumana comenzó con Amiaire, del Grupo Recovecos, que se presentó en el Teatro El Pasillo –  con dramaturgia colectiva – llevando a  Alejandra Páez Salas, Daniela Canseco, Damián Carabajal y a Facundo Vega Ancheta en un viaje de amigos, de esos que buscan pasarla bien, sin importar el destino, viviendo la experiencia de recorrer un camino, con lo bueno y lo malo de la vivencia.

La obra con dirección escénica de Patricia García y asistencia de dirección y operación técnica de Jorge Banuera, es un viaje tumultuoso, que comienza a lo loco, con mucha actividad física, como quien está en la terminal del colectivo y en medio de despedidas, alegrías, anhelos, esperanzas y algo de temor emprende camino, sabiendo que algo pasará, que conocerá gente  que aportarán cultura y mucho de la conocimiento interno.

Los primeros minutos de la obra me recordaron cuando salí de Venezuela hacia Argentina vía terrestre, esa sensación de susto y alegría por el futuro, las relaciones personales que se hicieron en el recorrido – por lo menos hasta Lima que  fueron 5 días todos juntos dentro del mismo autobús – donde algunos cantaban, reían, contaban experiencias de vida, compartían lo que esperaban  encontrar en su punto final del viaje y también la comida que llevaban en sus mochilas, mientras escuchaban música. Todo eso lo hicieron los actores en escena.

Los cuatro actores se transforman en viajeros de una aventura sin rumbo, que estados de ánimo, retrocediendo al pasado personal, lo que los mueve en su actual presente y las esperanzas de un futuro. Como en todo viaje hay momentos de enojo, de rabia, de desunión, de pensar solamente en uno, pero también hay el encuentro en el otro, el compartir un pedazo de pan, de alimento, de agua, de vida.

Al final, como en la vida, se separan, se unen más, se alejan, tal vez no se vean más, o sigan toda la vida juntos, pero como dije antes y este me parece el mensaje de la obra, no importa el destino lo trascendental es con quién compartes los momentos y los vives.

En la ciudad de Perico se presentó Un Tonto en una caja, del grupo Calavera teatro, para darle también al interior de Jujuy la oportunidad de ver a los representantes provinciales.

Con dirección del autor, Martín Giner, esta producción original de la obra – la puesta estrenada en Jujuy por La Rosa Teatro es la versión – trata sobre una “sociedad en la que se desarrollan los hechos tiene tres clases de hombres: Pequeños, Grandes y Notables. En la obra, un individuo de esta última casta cumple años e invita a otros dos a su casa a admirar el regalo que acaba de recibir: un receptáculo enviado por el Diablo que promete darle más vida a quien entre dentro de él. Todos dudan y se provocan, hasta que alguien decide probar si es real”.

Como lo he mencionado en alguna oportunidad, una de las características principales del trabajo de Giner es que uno sabe por dónde comienzan las obras pero nunca sabe cómo terminarán hasta que baja el telón – o se apaguen las luces – porque con humor es capaz de cambiar lo que el espectador está viendo en escena.

Sobre las actuaciones de José Gabriel Carreras, Jorge Horacio García y Sergio Matías Domínguez. Hay que destacar la interpretación de Carreras, quien en su personaje de pequeño se roba la escena y nunca abandona su personaje – bastante disminuido y con problemas físicos – llevándose todos los aplausos de la sala. La caja de este elenco no es tan llamativa – a mi parecer – cono la de la versión jujeña, será porque la segunda tenía una imagen de diablo y acabados más elegantes y finos que la tucumana, aunque algunos hayan mencionado que a la caja local  se le veían las “costuras”.

Otra de las obras presentadas desde Tucumán fue Amar Amando (a los ojos de la mosca) de César Romero, con producción del grupo Casa Luján, que se subió al escenario de Lamar Encoche multiespacio y que – lamentablemente por cuestiones de logística y horario – no pude ver, pero se trata de un “grito desesperado, melodramático y tragicómico. Es una ilusión que se vuelve mentira, enfermedad, que se vuelve mortal. Una madre posee la extraña enfermedad de enfermar al ser amado. Cuando la transferencia de deseos se vuelve patológica, cuando el amor se vuelve posesión, cuando la fama y el poder son obsesión y la mentira realidad, la única vía de escape es la muerte”.

Esta pieza – de 60 minutos de duración – cuenta con las actuaciones de  Samuel Cortez, Ruth Maria Elisa Pláate, Lucas Ferrán Gómez, María Alejandra Monteros, Elba Naigeboren, Maximiliano Sierra, Cristian Benjamín Valdez. Música de Franco Ochi Ramacciotti, audiovisuales a cargo de  Virginia Agüero, Agu Nieder; la fotografía es de Belinda Quinteros; el diseño gráfico corre a cuenta de  Tobías Ré y Federico Valenzuela, mientras que la asistencia técnica es de Fernando Barroso Nunes, con la dirección de Cesar Romero.

El cuarteto de obras tucumanas en Jujuy se completó con Mucamas (variaciones sobre el orden y la limpieza), del grupo Ross, con creación colectiva, que también se presentó en Lamar Encoche, con una estética  que recuerda a Las Criadas de Jean Genet.

Al igual que en muchos de los montajes de la obra del dramaturgo francés, Mucamas recurre a los hombres para representar la violencia y crueldad que existe en esta casa – aparentemente de alta clase social – porque como afirmaba Jean-Paul Sartre “para Genet el ejercicio teatral es demoníaco; la apariencia, sin cesar a punto de hacerse pasar por realidad, debe revelar sin cesar su irrealidad profunda. Todo debe ser falso”.

Pero volviendo a Mucamas (variaciones sobre el orden y la limpieza), interpretada por Ignacio Hael, Daniel Fares, Emanuel Rodríguez y Pablo Campisi, con la dirección de Viviana Perea aquí se ve la lucha de poder que existe en cualquier organización, así sea en el del servicio de la casa, donde las nuevas son humilladas por las que más tiempo de servicio tienen. Pero también quien cocina puede ejercer presión y sentirse más que las otras, sobre todo si ella ha estado en el altar – aunque el novio no llegó y se quedó vestida frente a todos – mientras que las otras ni siquiera han tenido novio, por estar sirviendo a una “señora” que es muy particular y que también se prenderá de estos juegos crueles que despiertan las cuotas de poder. La maldad de las mucamas llega a grados de perversión, dentro de actitudes esperpénticas y exagerados histrionismos que le dan a toda la pieza un caracter de violencia grotesca, sin caer en el mal gusto, porque todo está hecho con mucho cuidado y sutileza.

En esta casa con tres mucamas y una regenta nada es fácil, todas quieren ponerle zancadillas a las otras y más cuando se produce la pérdida de una joya valiosa de la “señora”. Las acusaciones van y vienen, momento que cada aprovechará para revelar los secretos que llevan años ocultando y que les quema la piel, la memoria y el deseo de escupirlo a los cuatro vientos ´para que todas sepan que ninguna es una santa, al final todas son pecadores y no obedecen las reglas de la casa… que son unas cuantas.

Esta obra si la representan mujeres tal vez perdería eso que señalaba Sartre sobre Genet “la apariencia, sin cesar a punto de hacerse pasar por realidad” y que le da tanta fuerza a la obra, pero igual uno pudiera verla con mujeres haciendo de mucamas y tendríamos algo parecido a “La Casa de Bernarda Alba” – de Federico García Lorca – con el odio contenido de las hijas hacia su madre o de la sirvienta Poncia hacia Bernarda.

Este montaje, a mi parece el mejor de los tres vistos de Tucumán – levantó una ola de aplausos marcados y sostenidos por un trabajo actoral y de dirección muy bien hecho, con una escenografía – de Ana Sofía Seidan – minimalista en bronce, jugando con los colores  de los utensilios de cocina.

La primera muestra provincial que llegó a Jujuy dejó un buen sabor de boca y con ganas de querer ver más de lo que está haciendo la comunidad teatral de la región del NOA y que gracias  a la Ley Nacional del Teatro de Argentina han contado con el apoyo del INT – en mayor o menor grado – para desarrollar el teatro independiente y que el público pueda apreciar distintas  ópticas, temáticas y estéticas para hacerse cada vez más un espectador con criterio y conocimiento para decidir qué le gusta y qué no, lo que se traducirá en un público que exija una mejor calidad de los espectáculos teatrales, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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