Blues & jazz… guitarras, cuerdas y otros sonidos

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Aún sonamos, en una civilización que busca ser silenciada. En Barcelona, el dolor por atentados terroristas dentro de la cortina de humo en un sistema siniestro, el sufrimiento de acordes en blanco por los olvidados, notas de dominación, cautiverio y gobiernos que a toda costa buscan ser los directores de orquesta, mientras que sociedades robotizadas toman sus puestos para interpretar tal y como indica la aniquilante partitura… el réquiem para este mundo.

Agonizantes, varios escuchas son controlados por la simulación mediática que pone alegres piezas, pero en el fondo suena la devastación y unos cuantos, los que pueden despertar conciencia ante el caos, sacuden a algunos expectantes, esperemos que el cierre de este recital… no toque su último acorde.

Así iniciamos este artículo, con una lírica reflexión, y en las letras de los sonidos, el blues y el jazz para consolar y reconfortar el interno.

Guitarras… leyendas y peculiaridades

Tal vez los abuelos de la guitarra fueron los hititas y asirios, allá por al año 1000 a. C., pasando por los cordófonos árabes que llegaron hasta los griegos llamándola kithára o kettarah, siglos de innovaciones hasta llegar a la guitarra española, cuyos registros mencionan que fue en Barcelona (1596) cuando Juan Carlos Amat publica el tratado de la Guitarra española de cinco órdenes.

Otras centurias posteriores, a consecuencia del amplificador de Leo Fender en 1930, dio origen a la guitarra eléctrica, el primer sello en fabricarlas fue la Electro String Instrument Corporation, que sería conocida por sus Rickenbacker Guitars.

Después de este breve recorrido por la historia, mencionemos tres guitarras legendarias y peculiares dentro de los ecos del blues y el jazz.  

-Lucille:

Nos ubicamos en Twist, Arkansas, en el invierno de 1949, cuando BB King hizo con su guitarra una leyenda. En aquel tiempo era solo un joven de 24 años presentándose en un pequeño salón de baile; en medio de este lírico recinto, un barril con queroseno encendido contrarrestaba las bajas temperaturas, mientras que la embriaguez que producían sus cuerdas, se hacía sentir. En un momento de arrebato, entre gritos, jaloneos y una pelea, el bote cae al suelo, el sitio comienza a incendiarse y todos salen al invernal ambiente. Afuera, sin pensarlo, el bluesman regresa al fuego para rescatar su amada Gibson L-30 Archtop, acto que casi le cuesta la vida.

Al día siguiente, el altavoz de conciencia tras la resaca dejó ver la verdad, la riña fue a causa de una mujer, su nombre… “Lucille”. Desde aquel friolento día, el Maestro King bautizaría a sus guitarras con este femenil nombre, como recordatorio para no volver a realizar un acto así.

Enamorado de las Gibson, principalmente de la Electric Spanish 335 -que lo acompañaría desde inicios de los sesenta-. En1980, esta prestigiosa marca de guitarras fabrica a medida del rey del blues la BB King Lucille, adaptación de la semiacústica ES-335 y a partir de ésta, muchas otras han surgido: la Super Lucille, Little Lucille, la edición 80 aniversario de BB King -que su prototipo fuera robado y meses después, recuperado por un coleccionista en una casa de empeño en Las Vegas- o la Lucille 65 Aniversario, lanzada en 2014.

-Pedal Steel:

Viajemos al paraíso isleño de Hawái, donde en el espíritu del “Aloha” existen diversas teorías sobre la llegada de los instrumentos de cuerda, una de ellas, es la del pequeño cavaquino portugués, que diera paso al ukulele; como antecedente, en lo que se refiere a la evolución de la guitarra española, que llegara a las islas norteamericanas desde Nuevo México en la década de 1830, y que a finales del siglo XIX, el músico isleño Joseph Kekuku creó la técnica slack key, que consiste en aflojar las cuerdas de la guitarra y deslizar un tubo de vidrio, otorgando así el particular sonido de la “guitarra hawaiana”.

El blues y la música campirana estadounidense adoptarían este estilo para tocar, lo cual también despertó la creatividad de varios músicos hawaianos por crear nuevos sonidos, colocando la guitarra sobre el regazo del intérprete “boca arriba” y con la llegada de los ecos electrónicos, una nueva generación de cuerdas: las Steel Guitar.

La más antigua es la Lap Steel, que en su primera etapa, allá por los años veinte, conservaba su caja, seis cuerdas, así como un mástil, se colocaba sobre el lap (regazo) y se tocaba con el famoso tubo steel.

Tiempo después, a finales de los veinte y principios de los treinta, el sistema eléctrico dentro de la música revolucionaría la forma de escuchar y hacer música, fue después de aquel periodo que surgiera la Table Steel o “Guitarra de consola”. Nuevamente Gibson innova al otorgar el pedal a las Steel en los cuarenta; para la década de los cincuenta, Paul Bigsby, Speedy West y Bud Isaacs brindan el soporte, palancas a la altura de las rodillas a fin de tensar las cuerdas y más pedales a la consola de la Table.

Así, llegamos a la forma más vanguardista de este tipo de guitarras: la Pedal Steel, creada por Bubby Emmons, Jimmy Day y comercializada por Sho-Bud Company, que puede tener un mástil, de ocho a diez cuerdas, tres pedales y cuatro palancas. 

-Pikasso:

Inspirada en el movimiento artístico del cubismo, representado en las obras del pintor y escultor español Pablo Picasso, que a petición del guitarrista estadounidense de jazz y ganador de una veintena de premios Grammy Pat Metheny, solicitó a la ingeniosa luthier canadiense de guitarras arctop, flat top y arpa Linda Manzer, una guitarra con el mayor número de cuerdas posible en 1984.

Dos años tardó en fabricar el surrealista instrumento, el resultado son 42 cuerdas, cuatro cuellos que parecen dos y su famosa cuña Manzer. Linda, ha fabricado cincuenta prototipos de guitarras, 25 para músicos de jazz y su diseño más ambicioso es la “Medusa”, con 52 cuerdas, elaborada para el guitarrista cantante, compositor y percusionista vocal danés Henrik Andersen. 

Mujeres del arpa… síncopa en el espíritu

La antigua Asiria en Israel, Egipto y Grecia, es donde se encuentran los primeros indicios de este triangular instrumento. En el recuerdo lírico, las féminas deidades de la mitología griega, con sus dulces arpas dejarían a los mortales hechizados, seducidos por la celeste belleza sonora y en el jazz, dos divinas interpretes afroamericanas.

-Dorothy Ashby:

Nació rodeada de música en Detroit, Michigan, el 6 de agosto de 1932, su padre fue el guitarrista de jazz Wiley Thompson, aprendió a tocar el piano en sus años de infancia y dentro del Cass Technical High School, dominó otros instrumentos como el contrabajo y el saxofón.

Estudió piano y educación musical en la Wayne State University de Ditroit, hasta que en 1952 adopta el arpa como su instrumento principal. En ese entonces, se consideraba a este triangular invento de cuerdas como no apto para el jazz dentro de la escena sincopada, pero en los años cincuenta, su trío logró obtener la atención del público, demostrando que el arpa también sonaba con el ritmo roto, tanto, que fue invitada a colaborar con el gran “Satchmo”, así como con la orquesta de Woody Herman y en 1962, fue incluida en la lista de mejores intérpretes de jazz por la revista Down Beat.

En los años setenta contó con un programa de radio en Detroit, se enfocó a musicalizar, así como dirigir puestas en escena con su compañía teatral Ashby Players, y a finales de esta década, decide junto con su esposo -el baterista Jonh Ashby-, radicar en Santa Mónica California, sitio donde desarrolló brillantes colaboraciones con Stevie Wonder, Eart Wind and Fire, entre otros gigantes del soul.

Inclinada por la música oriental, Dorothy grabó once discos en solitario, entre los que destaca su álbum debut The Jazz Harpist (1957), Hip Harp (1958) acompañada por la flauta de Frank Wess o su principal joya The Rubaiyat of Dorothy Ashby (1970), donde alterna el arpa con el espiritual koto japonés. La pionera del arpa sincopada fallece un 13 de abril de 1986 en Santa Mónica, California, Estados Unidos.

-Alice Coltrane:

Alice MacLeod, pianista, cantante, compositora, destacada arpista de jazz estadounidense y segunda esposa del legendario Saxofonista John William Coltrane, oriunda también de Detroit, Michigan, y que naciera el 27 de agosto de 1937; su madre pertenecía a un coro religioso y su medio hermano, el notable bajista de jazz Ernest Farrow.

A finales de los cincuenta, se muda a la deslumbrante ciudad gala de París para estudiar música clásica y jazz, se casa con el cantante “Poncho” Hagood en 1960, con quien tuvo una hija, y a causa de problemas de adicción Alice decide separarse.

Fue en 1962 cuando conoce a “Trane”, en una presentación con su trio para abrir el concierto del cuarteto del Maestro del saxofón, que era integrado además por el pianista McCoy Tyner, el bajista Jimmy Garrison y el baterista Elvin Jones. Después del cortejo correspondiente, Alice y John se casarían en 1963, sumando a la historia de amor tres hijos.

Después de la muerte de Coltrane, el 17 de julio de 1967 en Nueva York, Alice sufrió una etapa de colapso emocional, incluso disminuyó bastante de peso, su salvación para dicha crisis la encontró en el hinduismo. Graba su primer álbum como solista en 1968, A Monastic Trio, donde se escucha por primera ocasión su arpa, como autodidacta de este instrumento ella consideraba: “El piano es amanecer y el arpa un relajante atardecer”.

Realizó diversas composiciones e himnos religiosos para su Ashram de 1975 a 1995, el disco Journey in Satchidananda de 1970 es considerado como el más espiritual dentro del jazz, y después de retirarse casi 25 años de los escenarios, en 2006, regresa con tres apariciones en los Estados Unidos, la última fue en noviembre dentro del Jazz Festival San Francisco. Alice fallece a los 69 años, el 12 de enero de 2007 en Los Ángeles, California, dejó una discografía de 21 álbumes y un compilatorio de su periodo hinduista, lanzado meses después de su fallecimiento.

Theremin… sonidos en el espacio

Inicialmente fue patrocinada por el gobierno soviético como un artefacto con sensores de proximidad, este invento creado en 1920 por el físico judío ruso Léon Theremin, otorgó a la música uno de los primeros instrumentos electrónicos.

En 1929, la RCA compra la patente a Léon y lo comienzan a fabricar con el nombre de thereminvox. El futurista aparato, utiliza dos antenas, una para los tonos (notas) y otra regula la intensidad (volumen), sin contacto físico, el ejecutante usa sus manos dentro del invisible campo de ether-ondas, lo que provoca sonidos graves al alejarse de las antenas y agudos al acercarse, para otorgar vibrato y ligadura de notas se emplea lo que los thereminist denominan como picoteo.

Al finalizar un concierto de thereminvox en el Symphony Hall de Boston en el otoño de 1928, el científico ruso comentó a la prensa sobre su afinidad con el jazz, si bien su invento era principalmente usado en lírica de concierto, en épocas posteriores tal vez se acercaría a la música afroamericana y así fue, en 1956, el notable thereminist Samuel J. Hoffman colabora con el experimental, pianista y compositor de jazz Sun Ra en el álbum Jazz by Sun Ra con el tema “Perfume Set to Music”.

En el ritmo roto destacan algunos artistas del theremin como la alemana Bárbara Buchholz, galardonada por varios certámenes sincopados como Jazzszene NRW, Herford Jazz o el de Ostwestfalen-Lippe, grabó los discos: Touch! Don´t Touch (2006), Theremin: Rusia whit love (2006) y Moonstruck (2008). Por su parte, el Maestro estadounidense Eric Ross con sus conciertos multidisciplinarios, es uno de los principales actores del jazz en theremin, principalmente por participar con su ensamble acompañando a varios gigantes de la música como BB King, por ejemplo.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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