Pachamama mía, tuya, nuestra

Querida Pachamama, tú que reinas en el universo con la inteligencia del sano equilibrio, escucha a tus hijos, intercede por nosotros con los grandes vientos, habla con el agua, con el fuego y con la tierra.

Hoy te pedimos dibujar la esperanza en nuestros rostros, danos la gracia de tu aliento eterno, cobíjanos con tu brillante Sol, guíanos en la noche de nuestras vidas con la luz de las estrellas y la sabia luna, acompáñanos en nuestro viaje visionario por medio del sueño sagrado y los tambores de luz.

Plegaria a la Pachamama

El mes de agosto es la fecha en que algunos deciden homenajear a  la Pacha -en aimara y quechua significa tierra, mundo, universo- y rendirle tributo a la madre tierra por las cosechas, los logros de ese año y todas las bendiciones recibidas.

Comenzando agosto, especialmente el día 1, son muchas las personas, familias y agrupaciones que se  organizan para realizar el ritual a la Pachamama (Madre Tierra) una tradición muy andina y que se ha mezclado con tradición religiosa para hacer un sincretismo que abarca el norte argentino y los países andinos.

Desde que estoy en Jujuy he ido a varias de estas celebraciones. Por ejemplo, este 2017 fui a Monterrico, donde la celebración – el 2 de agosto – fue más “institucional” pues la invitación la hizo administración de Horacio Barazoul y el municipio de la ciudad de Monterrico, así que en las instalaciones de la Feria Mayorista y Minorista Monterrico, se congregó mucha gente a celebrar esta tradición, luego de hacer un recorrido a pie desde la Municipalidad de Monterrico hasta las instalaciones de la Feria, que incluyo el sahumando de las naves y el santuario.

Estuvieron autoridades provinciales, municipales, padrinos, algunos venidos de Buenos Aires, que procedieron al protocolo de la festividad, que más pareció una inauguración de una obra o un acto de campaña – tomando en cuenta que fue antes de las PASO no tiene  nada de raro que muchos políticos estuvieran ahí buscando votos – además de contar con palabras de una pastora.

Luego de la ceremonia, los presentes disfrutaron de un locro – guiso a base de zapallo, porotos o frijoles, maíz y/o papas –  que se elaboró para atender a todos los que habían asistido a la Feria Mayorista y Minorista de Monterrico para ofrecer sus respetos a la Pacha.

Protección en familia

Pero además de esta festividad más popular, de grupo, de acto de masas, también fui a la celebración – ya a finales de agosto – en casa de una familia en la población de Lozano. La familia Morales nos invitó a Zulma y a mí a ser partes de la forma en que se celebra a la madre tierra desde este núcleo familiar.

El recibimiento es con una vasija con vino, es parte del ritual de compartir, a lo que le sigue una serie de ofrendas que sirven para festejar a la naturaleza “protectora” y fecunda de la tierra.

Al llegar  a la casa lo que destaca son las personas alrededor de un hoyo, donde en fila, se disponen para dar de comer y beber a la Pachamama. Lo hacen siempre en parejas, pueden ser dos hombres, dos mujeres, mujeres y hombres pero siempre de a dos.

 

El menú es muy variado e incluye hojas de coca, chicha, mucho alcohol (ron, cerveza, vino, aguardiente, licores dulces y todo lo que normalmente se beba en esa casa) junto a una extensa fila de cigarrillos, que se colocan al rededor del hueco. Además del licor y el cigarrillo, se ofrenden semillas, dulces o frutas, para luego tapar el pozo con tierra y colocar las botellas de alcohol y vino en círculo.

 

Para completar la ceremonia, los presentes se toman de la mano para expresar el espíritu de hermandad que reina, y danzan alrededor del hoyo ya tapado, mientras suenan la caja, flauta y la copla, que en este caso venía de cantantes y compositores de la zona – y otros foráneos – que son invitados cada año por la familia Morales para pasar esta fecha en unión y amistad.

Aunque mencionan los expertos que esta es más una ceremonia para adultos, fueron varios los niños con sus padres, y hasta solos, los que ofrecieron alimentos a la Madre Tierra.

Previo a la celebración con todas las personas invitadas al ritual, “por la mañana se purifican casas y distintos espacios con sahumerio, el “sahumado del espacio cósmico”. Se quitan los residuos que puedan encontrarse en el hogar y se los quema junto a plantas aromáticas o con propiedades medicinales: laurel, coca, romero, yerba, ruda. El incienso quemado se eleva al cielo y es una forma de ofrenda al Jananpacha o “mundo de arriba”, también se queman resinas vegetales y palo santo para la Pachamama”.

Todo este ceremonial busca dar gracias por la vida,  la salud, el trabajo y la comida, a la vez que se pide por contar con fuerza necesaria para continuar nuestra vida, ayudar a todos, especialmente los que más necesitan.

Como indicaba más arriba, la festividad originaria en homenaje a la Pachamama esta sincretizada con la religión católica y en Argentina, por ejemplo, en la  parroquia de la Medalla Milagrosa – a cargo de los padres lateranenses – “entregan sahumerios de incienso y mirra con un volante con el “Rito para la Bendición del Hogar, 1° de agosto”, con una lectura de la Carta del apóstol a los Cristianos de Efeso y oraciones”.

Sea uno religioso o quiera seguir las tradiciones ancestrales de donde uno se encuentra, lo cierto es que festejar por el año que tuvo – fuera bueno, malo o regular – es una manera de ser agradecido con lo que recibió en ese tiempo, eso nos hace mejores seres porque entendemos el esfuerzo que se debe hacer para obtener las cosas materiales y espirituales que nos rodean. A lo mejor así no nos obsesionamos con tener tanto y empezamos a apreciar las cosas sencillas que nos ofrece la vida, esas cosas que nos hacen olvidar este mundo absurdo que no sabe a dónde va, como diría Cherry Navarro en su canción Aleluya, o esa es mi Visión Particular de esta tradición que es mía, tuya, nuestra y de todos los hombres de buena voluntad.

Francisco Lizarazo

@visionesp

 

 

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