La historia de Max

Era este un gato muy particular, de pelo gris y mirada clara y profunda, que observaba todo y a todos con atención, y siempre andaba de aquí para allá, concentrado en sus pensamientos. Se llamaba Max.

Tenía un anhelo muy grande, hablar. Si, deseaba comunicarse con los humanos a través de las palabras, como lo hacían ellos. Para el, un miauu…, no tenía significado, y hasta le resultaba absurdo.

Es por eso que decidió aprender. Se dirigió a un bosquecito cercano al lugar donde vivía, y pidió a las hadas ayuda.

Ellas se ofrecieron encantadas para actuar como maestras.

Pasado algún tiempo, Max ya sabía decir “Hola, te quiero, tengo hambre, hasta luego, quiero salir”…

Los habitantes de la casa estaban asombrados y admirados por sus conocimientos…

-¡Por fin!- pensaba él satisfecho- ya puedo hacerme entender, sin necesidad de pronunciar el miauuu-

Era evidente, que gracias a su fuerza de voluntad, Max había triunfado.

Texto: Raquel Keren

Fotos: Francisco Lizarazo

@visionesp

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