Birds in the House

Lenny Bruce fue un humorista y comediante estadounidense, que utilizaba la blasfemia como parte de su sentido del humor. Este  actor fue representado en la película All That Jazz por Cliff Gorman, quien hacía de Davis Newman, aunque todos saben que se estaba refiriendo a Bruce en la escena donde habla con mucha ironía de las 5 etapas del duelo.

Las etapas del duelo son: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación,  y todas ellas son experimentadas por personas de cualquier cultura y clase social, pero no de la misma manera. Es que “el luto se produce en respuesta a la pérdida de un ser querido, al fin de una relación, al hecho de averiguar que padecemos una enfermedad terminal, etc”, como lo menciona Elisabeth Kübler-Ross en su libro “Sobre la muerte y los moribundos”.

Estas reflexiones vinieron a mi memoria cuando vi el espectáculo Birds in the House, una obra de teatro coproducción entre la República Checa y Serbia que se presentó en el Teatro Mitre de Jujuy, a casa llena, en el marco del Festival internacional de Teatro Escenas al Norte.

Lo de la casa llena es entendible porque pocas veces se ve en Jujuy teatro de esta zona europea, así que la expectativa era muy grande y no solo de parte de quienes integran la comunidad teatral de la Provincia, sino – y eso es lo más importante – público en general interesado en conocer más del teatro foráneo.

Birds in the House muestra – sin parlamentos ni diálogos – diversas escenas donde la muerte, el abandono, la despedida están presentes, pero todo se muestra con diversos elementos como pantomima, teatro negro, teatro de sombras, junto a la música que envuelve y deja mucho a la imaginación.

En escena solamente hay dos actores,  Peter Serge Butko (director y autor de la pieza) y Jan Sklenar, ambos vestidos de negro, rapados de cabeza, así se confunden y se funden con los elementos teatrales para que el público solo vea aquellos que ellos desean destacar, ya sean títeres, imágenes de películas en las pantalla, fotografías o elementos de utilería que se despliegan haciendo juego con las sombras.

La idea de la muerte y la manera de enfrentarlo, de aceptarlo, es un concepto que no necesita muchas palabras y que todos pueden entender de qué se trata lo que se ve en escena. Sin embargo, hay momentos en que la historia se pierde, deja de tener sentido y se hace difícil comprender los estados de ánimo que quieren trasmitir los actores. Incluso, luego de la función, algunos espectadores conversaban – mientras salían del teatro – sobre lo complicado que fue entender el cuento que intentaban relatar desde el escenario, principalmente porque eran varias historias que no entrelazaban y eso hacia más difícil llevar el hilo.

De lo que sí no cabe duda es en la calidad de interacción de los actores, den la preparación que tienen – que yo comparo con los rusos o los chinos, no por ideología –  la sincronización en los movimientos, lo acoplado que actúan entre sí, que hace que todos los movimientos estén milimétricamente coordinados creando una coreografía sutil y precisa entre ellos y las acciones que se desarrollan en la pantalla con las imágenes en movimiento.

En las imágenes creadas está presente el tema de las alas, de las aves, de los ángeles, de esa libertad que da el poder volar, ya sea en el plano físico o mental que te deja explorar otros mundos y una manera de ganar tranquilidad cuando alguien querido se va.

Completan el equipo de esta obra vestuario: Maja Bozic; diseño de luces: Zdeno Medved; realización de marionetas: Ondrej Mistec; animación:Marko Kacaski; música original: Jaroslav Zima; proyecciones: Vladimir Zima; operación técnica: Martín Kotecky; fotografía: Milan Gross; diseño gráfico: Ana Malachova.

Más allá de la manera en que enfrentamos el dolor de una pérdida, sea que nos negamos a aceptarla, nos de ira por lo sucedido, nos deprimamos y hasta negociamos con las fuerzas superiores, la verdad es que debemos aceptar cunado una vida finaliza y el teatro, desde su cosmovisión artística nos puede ayudar a enfrentar y asumir estos momentos, porque nos poetiza el dolor y nos hace ver la posibilidad de una vida mejor, de unas alas que nos lleven a un lugar de paz, dejándole a quienes nos sobreviven un estado de tranquilidad, por eso el teatro también es una terapia, o esa es mi Visión Particular luego de ver esta puesta en escena.

Francisco Lizarazo

@visionesp

 

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