Arte… en la esperanza

Existen momentos, esos cuando todo se nubla, el sin sentido queda al descubierto, grietas que muestran el vacío, la amargura con rostros pálidos, un hondo dolor que no tiene palabras, sensaciones que nos nulifican, un colapso en el interno, pero es desde ahí, debajo de los escombros, cuando se edifica el renacer, con fuerza, paciencia y donde las voluntades… construyen la grandeza.

En estos tiempos de catástrofes, en muchos casos la pérdida tal vez nunca sane, la tragedia suele ser un término insignificante para quienes lo perdieron todo y el mensaje es claro: dar. Otro discurso es el vivir, solo que ahora la pregunta es ¿Cómo hacerlo?, una reflexión que contiene muchas respuestas, desde la que se empeña en el egoísmo, hasta la que buscará un… mejor todos.

El arte, por su lado, actúa como el agente para recuperar de a poco la cordura, eliminar las emociones tóxicas desde su abstracción y crear la esperanza del mañana. Así reseñamos en este artículo algunas obras que nos acerquen y nos permitan tomar un respiro.

 Alegría… en la poesía lírica

El famoso poema Oda a la Alegría, del escritor, dramaturgo, filósofo e historiador alemán Johann Christoph Friedrich Schiller, surgió en el invierno de 1785, dentro del pequeño poblado alemán de Gohlis -actualmente perteneciente a un barrio de Leipzig en el estado de Sajonia-, donde el autor de estas fraternales líneas se inspirara en la hija del Elíseo, la bella chispa divina… la Alegría.

Beethoven se enamoraría de este texto en 1793, cuando tenía solo 22 años de edad, desde aquel entonces, el poema de Schiller sería una de las obsesiones líricas del gran maestro del romanticismo musical, pero fue hasta los últimos años de su vida que vería estas líneas trazadas en una partitura.

La Novena Sinfonía en re menor, conocida como “Coral”, fue la última joya que compusiera Ludwig van Beethoven, estrenada en mayo de 1824 en el Kärntnertortheater de Viena, aunque hay rumores de la existencia de una Décima sinfonía, en la que el Maestro trabajaba antes de su muerte el 26 de marzo de 1827.

Lo sorprendente es que esta magna obra sonora, inscrita en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO e himno de la Unión Europea desde 1972, gracias a una adaptación realizada por Herbert von Karajan, la crea Beethoven cuando ya se encontraba completamente sordo, es más, en su estreno no escuchó el tumulto, gritos y aplausos que sucedían atrás de él al terminar la sinfonía.

En total, la Novena Sinfonía dura 70 minutos y comprende cuatro movimientos, en el último brinda por primera ocasión una voz humana dentro de una sinfonía, integrada por cuatro solistas y un coro mixto que entonan los hermosos versos de Friedrich Schiller, esos que encierran la promesa de que “todos los hombres serán hermanos”.

Filmes… para la hermandad

A Dog’s Life (Estados Unidos, 1918): El lenguaje cinematográfico de Charles Spencer Chaplin, trasciende en el silencio por su maestría en la interpretación de las emociones, el significado de los valores expresados por un vagabundo, esa imagen del olvidado, incómodo… el no visto. En este  mediometraje mudo e inaugural película para la First National, el desempleado Charlot se encuentra con un perseguido perro, Scraps, con quien crea un lazo, donde los sentimientos de camaradería y amistad te dibujarán varias sonrisas.

La vita è bella (Italia, 1997): El drama escrito, dirigido y protagonizada por Roberto Benigni, bajo el papel de Guido Orefice, muestra la enorme fortaleza que surge de la inocencia, el amor y la fe. La historia se encuentra basada en la experiencia de Rubino Romeo Salmoní, uno de los pocos judíos que pudo sobrevivir al Holocausto Nazi. Galardonada con más de 50 premios internacionales, entre los que se incluyen tres premios Óscar, el Gran Premio del Festival de Cannes, el César a la mejor película extranjera y el Goya a la mejor película europea, este filme es un aliento de esperanza en medio del terror y la aniquilación.

Pay It Forward (Estados Unidos, 2000): Basada en la novela homónima de la escritora de cuentos estadounidense Catherine Ryan Hyde, esta emotiva cinta nos brinda una mirada al mundo de los pequeños, cuando el jovencito Trevor McKinney (Haley Joel Osment) pone en práctica un curioso sistema para mejorar el mundo: realizar favores sin esperar recompensa alguna, solamente que existe una condición, solicitar al favorecido haga favores a otros.

En las letras de Saint-Exupéry

El escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, nació en la ciudad gala de Lyon el 29 de junio de 1900, su pasión por volar inició cuando estaba cumpliendo su servicio militar en 1921, trabajó para el correo postal francés en vuelos internacionales y su primera obra El aviador la publica en 1926, pero fue hasta 1929 que realiza su novela inaugural Correo Sur.

Después de realizar varios libros sobre sus experiencias como piloto, en medio de la Segunda Guerra Mundial, en abril de 1943 fue publicado El principito, catalogada como un libro infantil, esta novela cuenta con una profundidad más bien filosófica, sobre el sentido de la vida, la soledad, la amistad, el amor y la pérdida.

Saint-Exupéry, se convertiría en uno de los misterios del mundo literario, cuando desapareciera un 31 de julio de 1944 durante una misión de reconocimiento a cargo de la Fuerza Aérea de Francia. En 1998, un pescador galo halló un brazalete de plata con los nombres de Saint-Exupéry y su esposa Consuelo “la rosa del Principito”, y en mayo del 2000, un buzo encontró en la costa de Marsella, restos de un P-38 Lightning, avión que tripulaba el escritor el día de su desaparición, pero sin cuerpo alguno en la aeronave.

Las noches de van Gogh

Fue en Arlés, la pequeña ciudad de la Provenza francesa en 1888, cuando el pincel del principal exponente del postimpresionismo, el pintor neerlandés Vincent van Gogh, quedó encantado por el paisaje de aquella franca entidad iluminado con el astro pálido.

Autodidacta, su vocación por los trazos y colores surgiría en 1869, cuando tenía 16 años de edad, en su primer trabajo como aprendiz para la Goupil & Co., una importante firma internacional de comercio de arte.

Allá en Arlés, en septiembre de 1988, las aguas del Ródano reflejaban los cuerpos celestes en medio de la noche, al fondo la ciudad y de cerca un fragmento de costera sostiene a una pareja que camina, elementos que quedaron plasmados en La noche estrellada sobre el río Rhone.

También en aquel mes, mismo año y lugar, pintaría otra gran velada: La terraza del café de noche, con sus mesitas blancas, gente que se pasea por una empedrada avenida, el brillo de su moro amarillo a la izquierda, contrasta con una serie de edificios que a la distancia van perdiendo su luz y en el cielo varios puntos de diferentes dimensiones simulan a las estrellas.

Pasaron varios años y en su ocaso, la locura haría que van Gogh fuera internado en el sanatorio de Saint Paul-de-Mausole en Saint-Rémy-de-Provence, Francia, sitio donde en 1889 dibujara –de memoria-, una de sus obras maestras: La noche estrellada, donde en los aires incorporara sus remolinos en las nubes, su influencia evangelista con las once estrellas del Génesis 37:9, de lejos un pequeño poblado en el que destaca su iglesia, más allá la serranía y del lado izquierdo una obscura figura de gran tamaño.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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