Delicias adoptadas

México se distingue entre muchas cosas por sus sabores, patrimonio que es del agrado de la humanidad, donde nuestras raíces saben, se heredan y nos enorgullecen. En esta tierra que nos alimenta, donde desgraciadamente vale más el político que el campesino, aquí, el agricultor cuida con esmero el momento de la cosecha, pero percibe lo menos, para que los grandes monopolios se queden con lo más, y eso… si bien les va, ya que en muchos casos la oferta es miserable, logrando removerlos de su única fuente de empleo.

Así, la tragedia continúa, varios de “mojados”, otros soportando la pobreza, mientras que las leyes se manipulan para continuar el saqueo por parte de “nuestros representantes”. Triste realidad de nuestros hermanos… los de manos desgastadas y corazón puro.

Mientras que esperemos “salga el sol” para los campesinos, en Homo Espacios realizamos este artículo sobre tres delicias adoptadas: la Sopa de fideos, el picadillo y los plátanos. Buen provecho.

Sopa de fideos… del oriente con caldillo de jitomate

Antes de mencionar a los chinos, es necesario conocer el origen de la sopa, catalogado como el primer invento de la cocina y que su predecesor fueran los caldos ácidos, como referente se encuentra el “bortch” ruso, que se elaboraba con berzas y uñas de oso.

Los griegos contaban con su “caldo negro”, mezcla de la sangre de algunos animales con vinagre, sal y hierbas aromáticas; los romanos preparaban el lujoso néctar de rosas romano llamado “El banquete de los sofistas”, hervido con sesos de cerdo, aceite y vino; pero fueron los pedazos de pan germánicos llamados “soffa”, vertidos en un caldo de carne, los que dieron el origen a la llamada sopa.

En lo que se refiere a los fideos, por mucho tiempo, los franceses, ingleses, árabes, italianos y chinos se pelearon el origen de esta delgada pasta, pero el primer dato registrado de este plato fue escrito durante la Dinastía Han, y en octubre de 2005, se descubrió el fideo más antiguo del mundo en Lajia Qinghai, China, y se estima que tiene más de 4 mil años de antigüedad.

En Europa se popularizaron estos hilos de pasta, que llegan a México en la época colonial y se entrelazan con la cocina prehispánica al prepararlos en caldillo de jitomate.

Respecto a las cifras, los mexicanos consumimos 2.7 kilogramos de pasta al año por persona, al ser la sopa de fideo en la presentación de 200 gramos nuestra preferida y nos colocamos dentro de los diez primeros productores de pasta a nivel mundial.

El jitomate por su parte, aumentó su volumen 35 por ciento entre 2013 y 2016, al pasar de 2 millones 52 mil toneladas a 2 millones 769 mil toneladas, y el estado con mayor producción es Sinaloa.

La recomendación para aquellos amantes de los fideos es el Ramen Festival 2017, que en el mes de julio se organiza en colaboración con la Expo Japan Mx en la Ciudad de México.

El picadillo… picado a la ibérica

Aunque no existen muchas referencias al respecto, algunos especialistas del sazón ubican a este guiso en España, afirman que era una delicia de reyes, otros apuntan que el término lo brindó un bien alimentado político, periodista, escritor, alcalde, espadachín y gastrónomo gallego llamado Manuel María Puga y Parga “Picadillo”, allá por el siglo XIX, en su publicación “Bacalao de Picadillo”, pero como mencioné, existen pocos datos al respecto.

En su preparación destacan lógicamente los peninsulares, pero existen otros países latinoamericanos como Cuba, Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana y por supuesto México, que lo elaboran pero con distintas recetas.

Nuestro país en materia de consumo de cárnicos de res cayó de 17.7 kilos en 2008 a 13.7 en 2016, disminuyendo un 22 por ciento en los últimos ocho años, pero lo curiosos es que la producción de carne de res en México, alcanzará este año 2 millones de toneladas, 14 por ciento más que en el 2016, y con un crecimiento importante durante la última década, a un ritmo promedio anual de 1.6 por ciento.

Mientras que el panorama para los agricultores continúa siendo triste, discriminatorio y lleno de incertidumbre, esto ante las constantes amenazas de Trump de imponer aranceles a los productos del campo mexicano, dentro de las renegociaciones del TLCAN, que al final se ha convertido en un mal negocio.

En cuestiones más amables, puedes paladear algo de jazz latino en el programa Picadillo jam, donde Andrés Rosales te invita al convite de la “clave” todos los domingos a las 14:00 horas, por la estación Horizonte 107.9 FM del Instituto Mexicano de la Radio.

Plátanos… desde el sureste de Asia

Se cuenta que ya desde el Neolítico se plantaba, allá en la edad de piedra, y fue en la jungla Musa acuminata donde florecieron los más salvajes, pero tal y como le conocemos actualmente, procede del sureste de Asia hace dos mil años.

Llega a Canarias en el siglo XV, llevándose a América en 1516, cultivándose con fines comerciales hasta finales del siglo XIX en nuestro país.

A nivel mundial, es la tercera fruta más consumida y entre sus principales nutrientes destacan la vitamina C, caroteno y riboflavina, así como un alto contenido en hidratos de carbono, potasio, ácido fólico y es una excelente opción para prevenir anemias.

En nuestro país, los principales productores son los estados de Chiapas con 35 por ciento de la producción nacional, Tabasco con 22 por ciento y Veracruz con 11 por ciento.

En el Pueblo Señorial sinaloense de Copala, se realizó el Primer Festival del Pay de Plátano el pasado domingo 24 de septiembre, como parte de un programa de turismo sustentable, entre leyendas e historias de este pueblo que data del Siglo XVII.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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