Vamos a viajar y a conocer

Viajar es explorar, conocer, aventurase más allá de la zona de confort, atravesar inconvenientes y sortear obstáculos solo para lograr un fin: llegar a un destino, que también puede ser incierto, pero el hecho de trasladarnos ya es un reto que debemos aceptar y  tomar.

Cuando decidí salir de Venezuela y recorrer miles de kilómetros a la que hoy en día es mi tierra segura: Argentina… Jujuy para ser más específicos, no sabía lo que debería enfrentar para llegar a buen puerto y aunque no iba con amigos ni conocidos, la travesía hace que todos los que – como uno – se embarcan en una aventura por un mejor futuro terminen siendo familia o por lo menos parientes cercanos.

Esa sensación la tuve nuevamente cuando vi a la murga La Traficante, en el Centro Cultural Éxodo Jujeño de San Salvador de Jujuy,  viajar a ritmo de murga uruguaya, representando una aventura colectiva que ellos han bautizado “Vamo que nos vamos” una obra de teatro que sirvió para cerrar con broche de oro el Festival Internacional de Teatro Escenas al Norte en Jujuy.

La mejor inspiración siempre viene de la realidad, que supera cualquier ficción, y este relato que van componiendo Rubén Parra, Luis Gómez, Omar Giménez, Nicolás Díaz, Bruno Moiraghi Cappello (Cuerda Primos), Florencia Cirigliano, Ingrid Richter, Natalia Fernandez, Nadia Velarde (Cuerda Sobreprimos), Jorge Salva, Leonardo Avalos, Jorge Tosoroni, Marcelo Sanabria (Cuerda Bajos), Nicolás Crocogna, Rocío Méndez y Alejandro Risso (Batería), es una alegoría a lo que sucede cuando decidimos irnos de nuestro hogar a explorar mundo.

Las anécdotas que relatan ellos en este viaje tocan aspectos relativos a la crítica social de lo que acontece en su Formosa nativa, pero que también puede ser extrapolada a cualquier provincia de Argentina o estado de los países latinoamericanos que cada vez estamos más sumidos en los mismos problemas y  que lejos de separarnos nos unen, aunque a veces no sabemos qué hacer con esas similitudes y cómo vencerlas. Entre los obstáculos que tienen que solventar está el sistema de salud cuando uno de los integrantes del viaje se enferma o la reflexión sobre el uso y abuso de las redes sociales, que nos hace creer que tenemos muchos amigos virtuales, pero en la realidad estamos más solos que la 1.

Al ritmo de la murga uruguaya el espectador viaja con el grupo para encontrarse con inconvenientes con los mismos integrantes, la convivencia a veces no es tan fácil,  o los problemas que en los caminos se van transitando, como el pase de frontera, el cambio de moneda, la atención sanitaria que en cada Provincia es distinta. Todas estas situaciones – muchas de ellas llenas de jocosidad y otras con alarmante drama – son reflejo de lo que a diario sucede en nuestras naciones.

Beto Insaurralde es el encargado de los arregles musicales, así como de textos y letras, junto a Natalia Fernández, Rubén Parra y Alejandro Risso, quien dirige y hace la puesta en escena.

Algo que tenemos los latinos es que nos destacamos en el colorido de nuestro trajes, en la sonoridad de nuestra música y cuando llegamos a algún lugar siempre resaltamos por la alegría, el relajo que armamos, el lío que siempre protagonizamos – para bien y para mal – y que nunca pasamos desapercibido para los otros.

En esta obra, como en la vida real, hay solidaridad – bueno en casi todos los casos de la realidad – hay ese compartir lo poco o mucho que tengo con el compañero de viaje. La preocupación por la salud del otro y ese signo de “viveza” que nos caracteriza, tal vez por la herencia española y la mezcla indígena.

Desde el escenario, el público se divertía, hacía palmas con el ritmo sincronizado del grupo, se reía de las ocurrencias de la actualidad política argentina, en fin, lo pasaron de murga en murga, comprendiendo que el teatro puede ser una representación de la vida misma, aunque para ello a veces se exageren algunos aspectos, o se les da un maquillaje para que la píldora de realidad entre sin causarnos daño.

El grupo se ve compacto, las actuaciones están balanceadas, sin que ninguno destaque sobre los otros, lo que en este tipo de obras es muy importante porque no hay un protagonista sino que todos tienen momentos para lucirse y eso se ve en el escenario.  El vestuario también es sencillo, no destaca pues se trata de personas viajando y no hay nada mejor que hacerlo con ropa cómoda y a veces holgada… Pero al final el vestuario es otra cosa.

En esta obra hay mucha música y al terminar – ya vestidos como una gran comparsa murguera, con derroche de colores en sus atuendos –  aprovecharon para salir del teatro, mientras eran seguidos por el público para llevar la alegría a la calle y segur viajando por las notas musicales, el baile y la alegría de la experiencia.

La Traficante nos hace reflexionar sobre la situación sanitaria en Formosa, que se puede aplicar a muchas provincias de Argentina, y principalmente destacan la sensación de unión, de solidaridad, de camaradería que uno espera encontrar en un grupo cuando viaje, lo que hace la aventura una experiencia mucho más enriquecedora, como es el teatro, un arte para compartir y disfrutar porque siempre hay algo que aprender desde el escenario,  como igual se hace al viajar, cuando vemos que hay más cosas que nos unen que las que nos separan, o ésa en mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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