Bufones y pasos para reírnos de todos… sin dejar de pensar

A lo largo de la historia, tanto antigua como moderna, los monarcas, presidentes y jefes han necesitado de la información sobre lo que sucede a su alrededor, pero no siempre es fácil conseguir que alguien les dijera – o les diga en la actualidad – la verdad sin perder la cabeza o caer en desgracia – para luego ser repelido como si tuviera la peste – por ello los bufones fueron tan importantes en eso de hablar de la realidad, sin perder la vida.

El bufón – antiguo y moderno – podía mediante el baile, canto, chistes o imitaciones, remedar a personajes de autoridad, principalmente si eran de otras localidades o tendencias políticas y enemigos o personas de poco agrado del rey, o mandatario.

En este oficio, el que tener una deformación física era un punto a favor, ya sea jorobado, enano, quemado. En la actualidad, el bufón no necesita tener una deformación física, con ser arrastrado y lame pies basta.

Con la dirección de José Uriel García Solís, se presentó en Jujuy – en el marco del 9° Entepola Jujuy 2017“La Corte de los Bufones: paso a paso, la comedia”, obra ganadora del IV Festival de Teatro “Carlos Olvera” que realizó el Gobierno del Estado de México, y que recurre a Lope de Rueda para, de una manera ingenua – aunque a veces con toques brutales- generar la carcajada al observar la desgracia, la ignorancia o las necesidades elementales de una persona dramática, con la que el público se identifica y le ayuda a leer entre líneas para asociar lo que ve en escena con su propia realidad.

El director compagina tres obras del dramaturgo considerado el precursor del Siglo de Oro del teatro español y al adaptarla a la modernidad hace que “La tierra de jauja”, “La generosa paliza” y “Las aceitunas” se transformen en un espectáculo lleno de mucho humor y también de algo de reflexión sobre la condición humana.

“La Corte de los Bufones” es una producción del grupo mexicano La Gorgona Teatro – que subió el telón en el Cine Teatro Municipal Select –   para honrar los entremeses cómicos que escribió Lope de Rueda (1510-1566).  Utilizan los recursos de los bufones para  hacer lo que les viene en gana siempre buscando el humor, pero sin olvidar que en muchos casos se hablan verdades serias.

Este espectáculo es el resultado del trabajo de investigación que durante dos años realizó el director José Uriel García Solís sobre el teatro novohispano vigente en la actualidad, de acuerdo a digitalmex.mx. En lugar de utilizar los personajes de las obras de Lope,  La Gorgona Teatro recurre a los bufones para que representen estas tres obras del dramaturgo español.

Ataviados de rojo intenso y exagerando algunas proporciones corpóreas, grandes senos, grandes traseros, cabezas enormes, amplia cintura o inmensa espalda, o la utilización de muñecos,  La Gorgona Teatro se pasea por las tres de la obras de Lope de Rueda sin que exista relación entre una y otra, porque recordemos que los pasos solían representarse antes de las comedias o en los descansos entre jornadas. Estos pasos luego fueron conocidos como entremeses o sainetes.

Los personajes eran extraídos de vida cotidiana que Lope observaba por la geografía española: hidalgos, clérigos, estudiantes, mesoneros, celestinas…; así como otros más convencionales como el pastor, el bobo, el vizcaíno, que posteriormente se transformarán en personajes tipo del teatro en el siglo XVII, según menciona el artículo “Teatro renacentista: Los pasos de Lope de Rueda”.

La “comicidad radica en el lenguaje coloquial, la exageración en el vestuario y la gestualidad, así como en el carácter de los personajes y sus nombres, además de que recurre a situaciones ridículas con un gran despliegue de violencia en el que se pueden advertir golpes e insultos. Al no tener acotaciones, la improvisación era un elemento clave en la representación de los pasos, ya que los actores tenían carta libre en sus representaciones y podían adaptar sus movimientos y diálogos al público específico ante el que estaba actuando, proporcionando así un mayor entretenimiento”.

En el caso de “Las aceitunas”, esta obra corta deja como moraleja que no debemos contar los pollos antes de nacer, ya que en una familia que aún no han plantado las aceitunas ya han visto las riñas por su repartición.

En “La tierra de Jauja” se recurre a la inocencia y la esperanza de una tierra maravillosa y sin problemas, como el Edén,  para que dos rufianes se alcen con el preciado botín que lleva Mendrugo en una cazuela: albóndigas, que estaban destinadas a la esposa del ingenuo labrado, que estaba en la cárcel.

Para atraer la atención del labrador y ensimismarlo mientras le roban la comida, los ladrones inventan la historia de Jauja, un lugar en el que “azotan a los hombres que quieren trabajar, existen ríos que manan leche, fuentes de mantequilla y requesón, de los árboles cuelgan tocinos y existen asadores de 300 pasos de largo con gallinas, capones y perdices; cajas con confituras, mazapanes, merengues, arroz con leche, etc”.

Sin embargo, el final no es el que podríamos imaginarnos y el labrador no es tan inocente frente a su mujer y los ladrones terminan siendo víctimas de su gula desmedida, porque terminan comiéndose el veneno destinado a la  fémina presa.

Al igual que en el resto de los paso o entremeses, en “la generosa paliza” los personajes pertenecen a dos clases sociales bien diferenciadas. En este caso, la acción se basa en la discusión por quién se comió el turrón de Alicante que había sobre el escritorio del amo Dalagón, quien asegura que el culpable ha sido Pancorvo, pero niega las acusaciones y – por el contrario – acusa de este hecho a otros criados, quienes aparecen en escena y reciben una ‘generosa paliza’ por parte de su amo.

Finalmente, luego de recibir las palizas, el más joven le indica al amo que se los dio y que él mismo los guardó dentro del escritorio, así que nadie se comió el manjar y los golpes eran más que innecesarios, pero ya se aplicó el castigo y nada podrá revertirlo. Pero el amo, en este caso “ama” no queda sin castigo, pues como “Fuenteovejuna” todos a una se encargan de desquitarse de la golpiza.

Que una agrupación teatral de México trate el tema de las clases sociales desde el humor es significativo pues ese país aún conserva – en pleno siglo XXI – una marcada tendencia a las clases sociales, donde es muy difícil ascender y salir del lugar en que la sociedad lo ha etiquetado.

Con humor, colores y técnicas de los bufones, esta obra “tiene como objetivo acercar a los niños al teatro clásico desde una atractiva propuesta”, como lo dijera el director en una entrevista en México. Sin duda logra el cometido de entretener, aunque algunas personas se salieron de la función celebrada en Jujuy, y atrae a los más chicos a acercarse al teatro, incluso luego se toman fotos con los personajes y el títere, generando nuevos espectadores que es lo que el arte escénico necesita.

Como el paso o sainete ocupaba inicialmente un papel secundario en la escena dramática, podía tener más libertad que las comedias o tragedias, y es por eso que la sátira o burla son parte de sus textos fijando opinión sobre algún hecho o una tendencia de la realidad del momento. Tanto en el siglo de Oro Español como ahora en el siglo XXI, representar obras cortas con toques de ironía y  burla, como lo plantea La Gorgona Teatro es una manera de que muchos bufones puedan reírse del poder, de la vida y de nosotros mimos, porque solo la risa puede ser un vehículo de transformación, sin que el karma nos atrape en el odio y la violencia, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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