Suspenso a lo mexicano

México cuenta con múltiples festividades, entre ellas destaca el Día de Muertos, ya que es la tradición que muestra a profundidad nuestra identidad, incluida como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO desde el 2008, éste símbolo nacional muestra la esencia de nuestras raíces precolombinas.

Sumándonos a esta gran celebración cien por ciento mexicana, realizamos una selección de cinco películas que reflejan parte de esta cosmovisión acerca de la muerte y que esperamos sea de su agrado.

  1. La Llorona (México, 1933)

Cinta inaugural del género de terror cinematográfico, fue una de las 21 películas sonoras creadas en México en 1933, proveniente de la famosa leyenda de un femenil espíritu que vaga por las calles del México colonial, que a causa de la traición amorosa de su amado, mataría a sus tres pequeños para después suicidarse y que dicen, haberla visto buscando desesperada, con un profundo grito de dolor a sus hijos.

El desarrollo escénico cuenta con un estilo más acercado al cine silente, con un guion realizado por Carlos Noriega Hope y Fernando de Fuentes, musicalizado por Max Urban y dirigido, así como protagonizado por Ramón Pereda.

  1. El escapulario (México, 1968)

La señora moribunda que llama a un joven sacerdote para confesarle de su milagroso escapulario que tiene el poder de proteger la vida de quien lo posea; un drama familiar que revelará la conexión de cuatro hermanos; y un final impactante, es lo que este filme ambientado en la época de la revolución, brinda a aquellos amantes de las leyendas mexicanas.  

Así, el cineasta Servando González, proyecta este sombrío drama protagonizado por Enrique Lizalde, Ofelia Guilmáin, Enrique Aguilar, Carlos Cardán y Federico Falcón, con la excelente fotografía de Gabriel Figueroa.

  1. Ensayo de un crimen (México, 1955)

A pesar de ser catalogada como una comedia obscura, esta película fue la última que realizara la bellísima actriz checoslovaca Miroslava Šternová Beková, antes de que “oficialmente” se suicidara un 10 de marzo de 1955, brindándole un añadido lado misterioso a esta cinta dirigida por el mismo Luis Buñuel.

Conocida como una de las obras más atípicas de Buñuel, donde la figura de cera derritiéndose lentamente en un horno, mientras el enamorado Archibaldo de la Cruz (Ernesto Alonso) la observa desaparecer, es una de las imágenes más inquietantes de nuestra filmoteca.

La adictiva sensación psicótica de un asesino, el metalizado interés de la belleza y un fatuo ambiente burgués, le brindaron a este título el lugar 47 dentro de la lista de las 100 mejores películas del cine mexicano.

  1. Pedro Páramo (México, 1967)

La afamada novela de uno de nuestros genios literarios, Juan Rulfo, contaría con la sensibilidad del escritor Carlos Fuentes en una fórmula fílmica con el reconocido cineasta español Carlos Velo, para dar vida al joven Juan Preciado, en su viaje a la surrealista Comala en búsqueda de su padre… Pedro Páramo.

El entintado filme, contó con las actuaciones de John Gavin -posteriormente embajador de Estados Unidos en México- como protagonista, Ignacio López Tarso como Fulgor Sedano -mano derecha de Pedro Páramo- y Pilar Pellicer como Susana San Juan.

Algunas de las principales observaciones de esta cinta basada en la magna obra del realismo mágico mexicano plasmado por Rulfo, fueron: que el final no contó con la expectativa deseada por toda la producción, así como fuertes críticas al cineasta ibérico por otorgar el protagónico a un estadounidense en lugar de a un connacional. Al final, este rollo se presentó en la edición de los Cannes de 1967 y es actualmente considerado el más aproximado al libro.

  1. Macario (México, 1960)

Bajo el lente del cineasta chihuahuense Roberto Gavaldón, la impecable actuación del Maestro Ignacio López Tarso como el indígena Macario, y en el papel de la muerte Enrique Lucero, esta joya de la era dorada del cine mexicano, con un guion adaptado de la obra homónima del novelista alemán Bernhard Traven Torsvan, quien se dice fallecería como uno de sus personajes literarios llamado “Ret Marut”, en la Ciudad de México, un 26 de marzo de 1969, y que sus letras llegarían a la pantalla grande en 1960.

Dramático rollo que reflexiona sobre el egoísmo, donde un pobre leñador indígena obsesionado por el temor a fallecer y con una ambición producto del hambre, lo hará vivir un viaje espiritual en los tiempos del virreinato, al compartir un trozo de guajolote asado con la Muerte, acto que le otorgara un mágico remedio que será su perdición.

Nominada a “Mejor película” en el Festival de Cannes y primera cinta en ser nominada al Oscar de la Academia en la categoría de “Mejor película en lengua extranjera”, Macario fue de las últimas joyas de aquel llamado “Cine de oro” y ocupa el lugar número 59 dentro de la selección de 100 mejores películas del cine mexicano.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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