Ukulele… cuerdas entre dos continentes

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Tanto ruido electorero, el hartazgo por lo presidenciable, más engaños mediáticos, estupefacientes digitales, y eso, que apenas comienza, es algo de consumo diario, pero entre las alternativas para escapar de tanto bombardeo tóxico, está la música, y en esta entrega comentaremos sobre algo más saludable… el ukulele.

Ese pequeñito laúd, que con sus agudas notas nos transmite alegría, ternura y tranquilidad, dedicado a un mundo que necesita respirar y a una humanidad que busca salir de la contaminación urbana, el capitalismo voraz y los gobiernos corruptos.

Los sonidos entre pueblos, donde simplemente al cerrar los ojos nos puede transportar a diversos lugares y llenarnos de sensaciones. Espero que lo disfruten y buen viaje.

El regalo del mar…

La historia de este pequeño instrumento de cuerdas inicia por allá del siglo XVIII en Europa, donde tras la evolución de la guitarra española y los laúdes renacentistas, se crearon otros de menor tamaño como la “braguinha” o el “machete da braça” de Madeira, Portugal, con forma ovalada, cuello, cuatro cuerdas de metal y en varios de sus diseños, simulaban la silueta de un pez.

Otros instrumentos parecidos de aquella época fueron el machete de rajão -de mayor tamaño- o el cavaquinho portugués -con forma de ocho-.

En 1879, el navío británico Revenscrag parte del puerto de Madeira rumbo a las paradisiacas costas de Hawai con la finalidad de trabajar en las plantaciones de caña de azúcar, llegando a Honolulu, en la isla de O´ahu el 23 de agosto de aquel año. Dentro de los 423 tripulantes de este barco, se encontraban los ebanistas y lauderos Augusto Dias (1842-1915), Manuel Nunes (1843-1922) y José do Espirito Santo (1850-1905), pero destaca otro nombre, el del músico João Fernandes (1854-1923).

Cuentan que João, después de un viaje de cuatro meses y quince mil millas náuticas, abandonó el barco y comenzó a tocar canciones populares de Madeira con su cavaquinho, los hawaianos quedaron sorprendidos de la agilidad de sus dedos al presionar los acordes en las cuerdas, comparándolo con unas “pulgas saltarinas”, que en su dialecto se traduce como “ukulele”.

Aquí encontramos la primera referencia de la palabra “ukulele”, pero la historia no termina ahí, ya que los tres ebanistas y el impulsivo músico, comenzaron a fabricar diversos híbridos de braguinhas y cavaquinhos, hasta que dieron con el ukulele.

Existe una discusión sobre quien fue el inventor del ukulele, Cynthia Fernandes afirma que su bisabuelo João fue el creador, pero gracias a que Manuel Nunes registró las fechas de cada uno de sus instrumentos, es a quien por un registro de 1886 se le considera el “padre del ukulele”, aunque los cuatro emigrantes madeirenses aportaron algo a este pequeño laúd de cuatro cuerdas.

Otra referencia de su nombre es sobre un asistente del chambelán del Rey Kalakahua, el inglés Edward Purvis, apreciado intérprete del pequeño laúd por la realeza de Hawái, quien por su también corta estatura se le diera el nombre de “ukulele”.

Tal vez la versión más atinada del nombre “ukulele” es de la Reina Lili´uokalani, última monarca hawaiana, quien diera esta denominación al instrumento en una exacta traducción del dialecto isleño como “El regalo que vino aquí”, ese obsequio… que llego del mar.

Sonidos de la realeza hawaiana…

Kalakahua, admirador de las culturas extranjeras y promotor de las tradiciones hawaianas, quedó encantando por los sonidos portugueses, brindando un mestizaje lírico, donde los cánticos isleños ahora eran acompañados por las cuerdas Europeas.

En la presentación oficial del ukulele, en 1889, diez años después del desembarco del Revenscrag dentro del británico yate Nyanza, un trío de mujeres que tocaban este novedoso laúd, y donde se encontraba la princesa Victoria Kaiulani, comienza una efervescencia por el instrumento también en la población hawaiana.

Después de la invasión militar de las islas en 1898 y su forzada adición a los Estados Unidos en 1900, hizo que el ukulele llamara la atención de ciertos norteamericanos, en la Exposición Internacional Panamá Pacífico, celebrada en la ciudad californiana de San Francisco en 1915, dentro del pabellón de Hawái, el curioso instrumento de cuatro cuerdas, fue la sensación de este encuentro.

Así, antes de entrar a los años veinte, el ukulele ya era fabricado en grandes metrópolis como Nueva York, expandiéndose de forma acelerada por todo Estados Unidos, lanzando a la fama a artistas como George EK Awai & The Royal Hawaiian Quartet, compositores de la compañía Tin Pan Alley o a Cliff “Ukulele Ike” Edwards.

El Boom…

En los delirantes veintes, el “uku” tomó una mayor relevancia en el circuito musical, principalmente en el jazz, con figuras como Johnny Marvin, Ben Selvin & Orchestra, Nat Shilkret Orchestra, Ed Smalle, Leonard Joy o Lyle Ritz.

Otros géneros que adoptan este instrumento, fueron la música country e incluso el cuarteto de Liverpool, en los primeros años del rock and roll.

La década de los cuarenta trajo la Segunda Guerra Mundial, varios de los militares que se encontraban el Hawai regresan a casa después del peor periodo bélico que ha sufrido la humanidad, y con ello, la alegría entre cuerdas de ukulele.

Mario Mcferri logra una fortuna al hacer ukuleles de plástico en la época de los cincuenta, algunas bandas rocanroleras incorporaban este instrumento en sus composiciones, el programa de la CBS Television: The Arthur Godfrey Show presenta el “ukulele barítono” y en los sesenta, Elvis aparece con un ukulele en el cartel oficial del filme Blue Hawaii (1961).

En otros rincones del mundo, en los años treinta aparece el comediante británico George Formby con su “banjolele” o “ukelele banjo”, aunque esta innovación fue construida por los americanos John A. Bolander y Alvin D. Keech en 1917; Japón conoce este instrumento en 1929 por el hawaiano Yukihiko Haida, de ascendencia japonesa, quien abre un sincopado bar con ukuleles en aquel país llamado Moana Glee Club y que gracias a este acercamiento, hoy Japón es considerado el segundo hogar del ukulele; o Canadá, que incorporara en sus programas  educativos musicales este instrumento desde 1960.

En el revival…

En los sesenta, la paradisiaca isla norteamericana, afianza su identidad y tradiciones colocando como símbolo del Renacimiento Cultural de Hawái al ukulele, varios artistas isleños como el virtuoso cantante y compositor Edward Leilani “Eddie” Kamae, Peter Moon y Herb Ohta, se posicionan como representantes de la música hawaiana con sus “ukes”.

A partir de la década de los setenta, las cosas comienzan a no marchar bien para el ukulele, su popularidad se vuelve un recuerdo… un simple sonido isleño. Fue hasta los noventa, que un joven llamado Israel Kamakawiwo’ole o mejor llamado “IZ”, coloca al ukulele no solo en el panorama nacional, también toca corazones en todo el mundo con su brillante adaptación de los temas “Over the Rainbow” y “What a Wonderful World”, dentro de su segundo álbum Facing Future (1993), junto a otras fusiones de jazz con reggae.

La aparición del internet y de páginas como YouTube, han logrado que uno de los instrumentos de cuerda pulsada más pequeños, despierte gran interés entre los melómanos. Actualmente, existen artistas como el hawaiano Jake Shimabukuro, los británicos Ukebox, el ensamble argentino de La Familia de Ukuleles o la joven canadiense Desirée Dawson.

En la Ciudad de México, la tienda de ukuleles “Ukuleleria” ubicada en la Tienda de Malabares dentro del estacionamiento de la plaza Pabellón Cuauhtémoc, cuenta con una gran variedad, desde soprano, concierto, barítono, tenor, ukulele bajo, guitalele y otros accesorios.

 

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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