El primer paso para que una película se logre, es el guion, éste enamora al director, la fotografía hace visible la letra, en lo escénico le otorga la palabra, transmite las emociones con música y los sueños se proyectan en la pantalla grande.

El guionista es una especie de literato con sensibilidad hacia las imágenes en movimiento, un creativo que vislumbra la cinta antes que nadie, detalla cada secuencia con su pluma, improvisa con gran maestría los cambios del director. Ellos, los cineastas de la letra, que permanecen anónimos en muchos casos, pero que son la idea de aquello que veremos en nuestras butacas.

Así, contagiados por la fílmica, seleccionamos cinco libretos cinematográficos, que esperamos sean de tu agrado. 

  1. Sunset Boulevard (Estados Unidos, 1950)

“Era una estrella. Y grande. Pero el cine ahora ya no lo es”

-La diva Norma Desmond (expresa en tono triste)

El director Billy Wilder junto con Charles Brackett y D. M. Marshman Jr., producen el guion de una ficticia estrella de cine mudo llamada Norma Desmond (Gloria Swanson), quien lleva a la muerte al guionista Gillis (William Holden).

La famosa calle de las celebridades que pareciera de otro mundo, juega con dos dimensiones en una trama espectral y delirante, donde un guion fílmico es la única conexión de la Desmond con el mundo real, así como su neurótica obsesión por resurgir entre un público que la ha olvidado, entre aquel antiguo Hollywood que “añora su regreso”.

El fino autoengaño ante el terror al cambio de aquellos ídolos cinematográficos, una industria pervertida por el éxito financiero y el ocaso de la era dorada en la fábrica de los sueños por las pequeñas pantallas, le otorgaron a esta cinta once nominaciones a los Premios Oscar, posee solo tres estatuillas: “Mejor Dirección Artística y Ambientación”, “Mejor banda sonora” y “Mejor Guion original”. 

  1. To Kill a Mockingbird (Estados Unidos, 1962)

“Si consigues aprender una sola cosa, Scout, te llevarás mejor con todos tus semejantes: Nunca llegarás a comprender a una persona hasta que no veas las cosas desde su punto de vista. Hasta que no logres meterte en su piel y sentirte cómodamente”

-Aconseja Atticus al jovencito Scout

La novela de Haper Lee, adaptada por el ganador al Oscar a “Mejor guion” Horton Foote, nos permite dar un vistazo al racismo del periodo de la prohibición estadounidense, donde el ejemplar abogado Atticus pelea por la libertad de un hombre afroamericano, acusado injustamente de violación, mientras orienta las inocentes conciencias de sus tres hijos él solo, a causa del fallecimiento de su mujer unos años atrás.

El sentido de justicia, desvanecer los miedos desde la comprensión y una genial perspectiva infantil, brindan un profundo mensaje a este melodrama, tanto, que el actor Gregory Peck considera que su mejor papel fue el realizado en este rollo.

  1. Chinatown (Estados Unidos, 1974)

“Solo soy un fisgón”

-Comenta el detective Gittes

El thriller escrito por el oscarizado Robert Towen, catalogado como uno de los más célebres guionistas de Hollywood, junto con el director fílmico Roman Polanski y Jack Nicholson como el decadente detective Jake Gittes, nos remontan a Los Ángeles de los años treinta, entre un ambiente de conspiración e intriga.

Inspirado en una historia real, la del ingeniero en jefe del Servicio de Aguas de Los Ángeles William Mulholland, quien el 12 de marzo de 1928 declarara que la presa St. Francis era segura y unas horas después ésta se derrumbara cobrando la vida de 600 personas. Polanski, quien vivía en Europa, tras el asesinato de su mujer sucedido en 1969 dentro de los Estados Unidos, encantado por el guion de Towen, regresa al país de las barras y las estrellas para filmar esta inquietante cinta.

En muchos aspectos, Chinatown da un giro al cine negro, otorgando a un respetable villano que sale triunfante, la “mujer fatal” es víctima, el protagonista un incompetente y sin conclusión en su cierre, motivos por los cuales obtiene el puesto dos en la lista de películas de misterio del American Film Institute y el tercero en la lista de mejores guiones de la historia, por el Sindicato de Guionistas de cine y televisión de Estados Unidos.

  1. Lawrence of Arabia (Reino Unido / Estados Unidos, 1962)

“Los mejores no vendrán por dinero. ¡Vendrán por mí!”

-Afirma Lawrence

Los guionistas Robert Bolt y Michael Wilson pierden el Oscar a “Mejor guion”, que fue otorgado a Horton Foote por To Kill a Mockingbird, pero el American Film Institute considera a este rollo la quinta mejor película de todos los tiempos, ocupa el primer puesto en su selección de películas épicas y el sindicato de guionistas de Hollywood lo coloca en el número catorce de Los 101 mejores guiones de la historia.

Thomas Edward Laurence, protagonizado por Peter O’Toole, es el arqueólogo, escritor y oficial británico que durante la Primera Guerra Mundial levantó a las tribus árabes contra los engaños de los alemanes y austriacos, el “Héroe de Áqaba”, admirador del desierto, estratega que derrotó al Imperio Otomano y que bajo el lente de David Lean, tardara diez años en rodar y dar vida a esta leyenda inglesa de los arenales egipcios.

  1. Casablanca (Estados Unidos, 1942)

“Tal vez no ahora, tal vez ni hoy ni mañana, pero más tarde: toda la vida”

-Rick dice a Ilsa

En la ciudad del desierto marroquí, controlada por el totalitario gobierno francés de Vichy en plena Segunda Guerra Mundial, el elegante Rick´s Café Américain reunía a generales alemanes, importantes empresarios, policías corruptos, mujeres glamurosas, músicos afroamericanos y otras personalidades.

Administrado por el cínico, rudo y abandonado Rick Blaine, un buen día, aquel amor que lo dejara solo en París, surge sorpresivamente: “…de todos los cafés y locales del mundo, aparece en el mío”, comenta Rick (Humphrey Bogart), a la atractiva señora Ilsa Lund (Ingrid Bergman).

El amor es algo tan difícil de olvidar cuando es genuino y apasionante: “Tócala otra vez Sam… toca ‘As time goes by’”, pide Ilsa al pianista del café marroquí. Mientras que en otra secuencia Rick le declara a su amada: “Siempre nos quedará París”, al entender su posición como mujer casada con un miembro de la resistencia, Victor Lazlo, protagonizado por Paul Henried.  

Al final, en un avión a punto de abordar, Bergman, no conocía la decisión que los guionistas Howard Koch, Julius y Philip Epstein habían tomado para el personaje de Ilsa, el resultado de con quién de los dos hombres se quedaría, lo declararía Rick: “Tienes que subir a ese avión con Victor, que es a quien perteneces”, mientras que las tropas aliadas avanzaban para tomar Casablanca, al anteponer el bienestar a los sentimientos de ella.

Basada en la obra teatral Everybody comes to Rick’s de Murray Burnett y Joan Alison, esta joya fílmica del cineasta Michael Curtiz, es considerada la primera película de culto, ocupa el segundo puesto de las cien películas más representativas del cine estadounidense por el American Film Institute, galardonada con tres estatuillas Óscar, incluyendo el de “Mejor guion adaptado” en 1943 y número uno en la lista de Los 101 mejores guiones realizado por el sindicato Writers Guild of America.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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