Ingmar Bergman… el centenario de un cineasta

Admirado por su trabajo como escritor, dramaturgo y cineasta, con una vida llena de misterios y escándalos, fue un hombre que encontraría lo divino en el cine, cuestionó la existencia desde su visión de la muerte, el amor y las relaciones humanas en diversas facetas con distintos escenarios y actores, enalteció a la mujer en sus rollos pero las abandonaba en la vida real, mujeriego, escritor-cineasta, controversial, enigmático, galardonado, genio y humano.

Dejó una filmografía con cerca de setenta títulos, centenares de obras teatrales y varios guiones que nunca se filmaron. Además, procreó en sus cinco matrimonios a nueve hijos.

Ingmar Bergman, catalogado como uno de los mejores directores de cine del siglo XX, del que conoceremos en este artículo algo de su vida, obra y otros datos poco conocidos.

Infancia en claroscuro… el descubrimiento de la linterna mágica

“A todo el mundo le gusta la felicidad, a nadie le gusta el dolor.

Pero no se puede tener un arco iris sin un poco de lluvia”

Ingmar Bergman

Hijo de un exigente pastor luterano y una dominante enfermera, los dos de ascendencia valones, Ernst Ingmar Bergman, nació un 14 de julio de 1918, en la ciudad sueca de Upsala, era el segundo de los tres hijos de este matrimonio.

En sus primeros años, la estricta educación recibida en casa involucraba el castigo, la idea infundada de un Dios misericordioso pero también autoritario, así como un profundo miedo al pecado, el mantener los instintos cautivos era considerado una cualidad del alma.

Imágenes religiosas, santos, demonios, gárgolas que decoraban el exterior de construcciones medievales, luz, obscuridad… lo divino lleno de culpas y correctivos, un lenguaje que para cualquier niño resultaba traumático, estresante y lacerante.

Algunos de los actos disciplinarios que el ministro religioso aplicaba a su curioso hijo Ingmar eran nalgadas, bofetadas, azotes o encierros en algún lugar obscuro de su casa, mientras profesaba sobre la decencia, el amor al prójimo y las buenas acciones a los fieles, lo que hizo que desde los nueve años, perdiera la fe.

La escuela era otra pesadilla, ya que lo acosaba el maltrato de uno de sus profesores, quien ante los oídos de sus padres y de la comunidad estudiantil, lo catalogaba como un “niño problemático”, lo cual ocasionaba más problemas en casa.

El círculo de temor, frustración y rabia, lo hizo crear un mundo alterno, un sitio donde se sintiera libre, se obsesionó por comprar trozos de películas que mezclaba para después ver su creación en el proyector familiar, construyó junto a su hermana menor un teatro de marionetas y cambió varios de sus soldaditos de estaño por un aparato óptico que lo maravilló… la linterna mágica.

Ocultas admiraciones… y las pasiones escénicas

“Escribo guiones para que funcionen como esqueletos

en espera de la carne y el vigor de las imágenes”

Ingmar Bergman

En la Suecia de 1934, “políticamente neutral” entre Alemania y la Unión Soviética, así como el pensamiento de ultraderecha de su padre, el joven Ingmar es enviado a la ciudad teutona de Haina, con una familia que eran amigos de sus padres, como parte de un intercambio estudiantil.

Admiradores del líder del Partido Nazi, Adolf Hitler, el Führer und Reichskanzler de Alemania provocó en el joven estudiante sueco de 16 años una especie de admiración, sin justificaciones el mismo Bergman declararía que en aquel tiempo: “Hitler tenía un carisma extraordinario que electrizaba a las multitudes”.

Después de terminada la Segunda Guerra Mundial y tras conocer los terribles actos cometidos por el dictador más cruel de la historia, Ingmar Bergman comentaría -en un inicio-, que era pura propaganda en contra de los Nazis, pero cuando la verdad lo convenció, dijo lo siguiente: “…fue un trauma brutal que despojó de un golpe de mi inocencia”.

Considerándose apolítico desde sus años como universitario, Bergman ingresa a la Universidad de Estocolmo en 1937 para estudiar Letras e Historia del Arte, y fue en este sitio donde su pasión por el guionismo, así como por la producción teatral, surge.

El debut de Ingmar Bergman como dramaturgo llegaría el 24 de septiembre de 1942 con la puesta en escena Death of Punch, obra que relata la historia de un actor que inesperadamente recibe la visita de dos misteriosos hombres vestidos de negro, que resultan ser los mensajeros de la muerte, trabajo escénico que le abriría las puerta para ingresar a la Svensk Filmindustri, con un contrato por un año en el departamento de guionismo.

El maridaje con el teatro formaría una parte importante en toda su vida artística, desde realizar guiones para producciones académicas, hasta ejercer cargos como director de reconocidos teatros en Suecia y Alemania, otorgando al arte escénico centenares de obras.

El joven amante… una nueva promesa del cine sueco

“El pequeño equipo de filmación amenazó con salir del set e irse a casa. Grité y maldije tan fuerte que la gente se despertó y miró por la ventana. Eran las cuatro de la mañana”

Ingmar Bergman

Los primeros acercamientos fílmicos de este existencial cineasta fueron con las letras de otros, editando guiones, el trabajo de mesa, repetición y café; hasta que en 1944, al participar como asistente del director Alf Sjöberg, lo convence para rodar su guion de Torment (1944), realizado en el invierno de 1942, inspirado en sus primeros años de estudiante, donde un sádico profesor de latín somete a sus alumnos y gobierna un salón de clases en Estocolmo como si fuera su reino. Las escenas finales de este rollo fueron realizadas por el propio Bergman, ya que Sjöberg estaba comprometido con otro proyecto, al ser así, su inicio también como cineasta.

El éxito de Torment (1944), también llegaría con una carta de su antiguo director de secundaria, argumentando que era una ofensa para el sistema educativo y para la escuela que le brindó “algo de educación”, la respuesta a estas líneas, fueron: “Odiaba la escuela, como un principio, como un sistema y como una institución”.

La “escandalosa” cinta inaugural de Bergman como director, Kris (1945), provocaría un choque de opiniones debido a que la hija adoptiva de la maestra de piano en una pequeña ciudad, es cortejada por el amante decadente de su madre biológica.

En 1943 se casa con su primera esposa, la bailarina y coreógrafa Else Fisher, con quien tiene a su primogénita Lena Bergman, en 1945 se divorcia para casarse con la cineasta Ellen Lundstrom, con quien tuvo cuatro hijos: Eva, Jan, Mats y Anna, los dos últimos fueron gemelos.

Otros éxitos de su etapa temprana como director incluyen títulos como: Musik i mörker (1948), la historia del músico que cegado durante su servicio militar vive entre la amargura y la esperanza; el perturbador y dramático rollo que se desarrolla en un hospital psiquiátrico, Fängelse (1949); así como sus actores fetiche en Sommarlek (1951).

Los primeros reconocimientos para este genio de la lente se los brindaron principalmente países iberoamericanos y sudamericanos, en muestras o festivales de cine de España, Argentina, Uruguay y Brasil.

La mujer… y sus noches de verano

“Yo tomo todas mis decisiones por intuición. Aviento una lanza a la oscuridad. Eso es la intuición. Luego debo mandar un ejército a la oscuridad para encontrar la lanza. Eso es el intelecto”

Ingmar Bergman

El ir y venir en relaciones era ya una práctica de Bergman, en 1950 se divorcia de Ellen para comprometerse en su tercer matrimonio con la periodista Gun Grut, en 1951 tiene a su sexto hijo con Gun, Ingmar Bergman Jr., quien curiosamente fue el único que no se dedicó al arte, pero también aparecen sus primeras amantes: las actrices Harriet Anderson con quien duró hasta 1955 y Bibi Anderson que compartió sus regodeos de 1955 hasta 1959, año en el que también se divorcia de Gun.

La etapa de “los años locos de Bergman” será presentada por la cineasta Jane Magnusson, tanto este periodo controvertido, así como otras revelaciones de la vida personal y algunos secretos sexuales con las actrices del afamado director de cine sueco, en el documental Bergman: A year in a life, dentro del Festival de Cannes 2018, a celebrarse del 8 al 19 de mayo y formará parte de las celebración Bergman 100, que conmemora el centenario su nacimiento.

En 1953 crea una alianza con su director de arte Sven Nykvist, además concreta su Compañía de Reparto con un grupo selecto de actores y actrices, al ser la cinta Sommaren med Monika (1953), la que inaugura este conglomerado de artistas, protagonizada por Harriet Andersson y Lars Ekborg, la cual gira en torno a la fuga de una pareja en un barco y que causó controversia por sus explícitos desnudos.

La primera gloria europea de Bergman fue su filme Sommarnattens leende (1955), que le otorgó a esta comedia dramática llena de líos amorosos, el “Premio al Humor Poético” dentro del Festival de Cannes de 1956.

En escalada… entre el existencialismo y la afonía del eterno

“Es horrible ver tu propia confusión y entenderla”

Ingmar Bergman

En 1956 estrena Det sjunde inseglet, en la que el caballero cruzado Antonius Block desafía a la muerte en una partida de ajedrez, en una lúgubre Edad Media, donde el hombre cuestiona sobre la existencia de Dios y la desolación entona un Réquiem, con un virtuoso lenguaje narrativo en dos dimensiones, donde el tiempo es el juego del personaje que empuña su guadaña y su danza huye del amanecer. Catalogada por varios críticos como la obra maestra de Bergman, el “Gran clásico del cine universal”, “Premio especial del Jurado 1957” del Festival de Cine de Cannes, entre otros cinco galardones.

Las reflexiones de un viejo profesor sobre la vida, muerte y la existencia humana, son proyectadas en Smultronstället (1957), otro sorprendente drama filosófico que obtuviera el Oso de oro a “Mejor película” en el Festival de cine de Berlín, un “Globo de Oro” a “Mejor película en lengua no inglesa” y una nominación al Óscar en la categoría de “Mejor guion original”.

El primer Premio Oscar de Bergman fue a “Mejor película extranjera” por Jungfrukällan (1959), que revive la famosa leyenda nórdica de crimen y castigo sobre la doncella Karin.

En esta escalada profesional, crea a lo que la crítica denominó como su “Trilogía del silencio de Dios”, integrada por los rollos: Såsom i en spegel (1961), estructurada como una obra de teatro en tres actos, donde una joven esquizofrénica pasa el tiempo con su familia en una isla remota, y que alucina con encontrarse con Dios, filmada en Fårö, Suecia y que otorgara su segundo Oscar a Ingmar; Nattvardsgästerna (1962), que para el propio Bergman, realizar esta película fue como una catarsis que le permitió descubrir quién era en realidad; cerró estos tres filmes espirituales con Tystnaden (1963), un místico drama… dos hermanas que se ven obligadas a quedarse en un hotel de Timoka, una ciudad desconocida, de un país anónimo y con un idioma que no existe.

En 1959 celebra su cuarto matrimonio con la pianista Käbi Laretei, con quien procrea a su séptimo hijo Daniel Bergman, para 1965 comienza un romance con la actriz y compañera de trabajo Liv Ullmann, que le brinda su octavo hijo, Linn Ullmann en 1966, se separa de Käbi en 1969 y termina con Liv un año después.

El exilio… en la cima de un artista

“No hay tiempo para discutir la soledad”

Ingmar Bergman

El lenguaje narrativo antiguo, con tomas modernistas, el hermoso baile entre la cámara y el significado de las imágenes… una prueba de ello fue el filme Persona (1966), que integra las nuevas corrientes de la nouvelle vague francesa y del free cinema anglosajón, cuando una actriz de teatro pierde la voz y una enfermera que confiesa sus más íntimos secretos, creara una intensa conexión entre estas dos mujeres.

Expondría la violencia en Vargtimmen (1968) y el telefilm Riten (1969) con el que se despediría del blanco y negro, pero su emotivo drama Viskningar och rop (1972) junto a la pareja de divorciados, cuya relación continúa aún después terminar su matrimonio en Scener ur ett äktenskap (1974), le otorgaron varios premios internacionales.

El 30 de enero de 1976, durante un ensayo en el Royal Dramatic Theatre de Estocolmo, un grupo de policías lo acusarían de evasión de impuestos. Existen diversas versiones sobre este acontecimiento que lo llevó hasta las puertas de un psiquiátrico y que lo pusiera en la situación de un vulgar ladrón por parte de las autoridades suecas. Una versión es que incomodó a alguien del gobierno con alguno de sus filmes, y la versión oficial es que fue una confusión por parte del Servicio de Impuestos Internos, lo que hizo que Bergman tomara sus maletas, renunciara a producir cualquier película u obra de teatro en territorio sueco y viviera hasta 1982 en Alemania.

En las tierras germánicas lanzó dos filmes: Ormens ägg/ Das Schlangenei (1977), ambientada en el Berlín de los años 20 y Höstsonaten (1978),  producción alemana-estadounidense donde la diva Ingrid Bergman, fuera dirigida por el maestro Ingmar, los dos nativos de Suecia, que muestra la relación entre una famosa pianista y sus hijas, a las que abandona por preferir su carrera artística.

En 1979, regresa a su querida isla de Fårö para grabar el documental Farö-dokument  y un año después, en Alemania, estrena su penúltima película, Aus dem Leben der Marionetten.

La última cinta de Bergman, tenía que ser una joya del séptimo arte, su último Oscar, entre otras tres estatuillas por fotografía, diseño de vestuario y dirección de arte, así como un Globo de Oro… Fanny och Alexander (1982), con una duración original de 285 minutos, pensada en un inicio como película televisiva y que es autobiografía de ficción sobre la infancia, la inocencia perdida por la fuerza, los usos sociales, la vanidad, el amor, la amistad, la familia, el mundo adinerado y el teatro.

La quinta y última mujer de Ingmar Bergman fue Ingrid Von Rosen, con quien tendría su novena hija, María von Rosen, quien nació en 1959 y sus padres se casaron en 1971. El cineasta le sucedió lo que al Rey David, pero en lugar del hijo, quien murió fue la mujer, Ingrid fallecería el 20 de mayo de 1995, lo que provocó que se quedara solo los últimos años de su vida.

Después del cine… ni la muerte

“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.”

Ingmar Bergman

Inspiró a varias generaciones de cineastas. Uno de sus principales admiradores es Woody Allen, su trabajo escénico fue incansable y con todo y el último proyecto que dejó ir, aún logró dirigir el filme televisivo Saraband (2003) a los 86 años de edad. Su curiosidad nunca se detuvo y allá en su amada isla sueca del Farö, que dejara intacta la escenografía natural de sus grandes joyas cinematográficas, le dio su último suspiro el 30 de julio del 2007.

Algunos de sus reconocimientos honoríficos son: el Premio en memoria de Irving Thalberg, otorgado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en 1970; el León de Oro por “Trayectoria artística” del Festival Internacional de Cine de Venecia “La Mostra”, entregado en 1971, así como otras distinciones como el Premio Erasmus (1965), Premio Goethe (1976) y el Premio Impariale (1965).

El próximo 14 de julio, Bergman cumpliría cien años de su natalicio. En varios países del mundo se realizarán muestras, ciclos y homenajes en torno al maestro sueco del cine universal, existencial y filosófico.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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