Esta es la historia de un gato que quería ser león, pues estaba inconforme de lo que era, porque decía que no era lo suficientemente fuerte, grande, poderoso y que no daba miedo. Él quería ser león especialmente, porque así, con el rugido, ya no lo molestarían los perros, ni otros gatos del barrio, por ser tan pequeño.

Un día el pequeño gato se encontró a un león en el zoológico y le dijo: – Señor león, yo quiero ser como usted, enséñeme por favor- a lo que el león le responde: – Esto no se aprende gatito, naces siendo gato y mueres siendo gato-.

El gato inconforme con la respuesta del león le contestó: – ¡Sí! ¡Pero debe de haber una solución para que ya no me molesten los demás! – y el león asintió diciendo: – tienes que estar orgulloso de lo que eres gatito, porque lo poderoso y lo grande vienen del interior, la valentía, el coraje y la fuerza las puedes obtener; entonces, puedes enfrentarte a los perros y a los demás gatos, como el gato que eres, o puedes esconderte y dejar que te molesten con la excusa de que no eres un león-.

El gato regresó al barrio y se dio cuenta de que no era un león por fuera, pero si lo podía ser por dentro.

Nuestros sentimientos, nuestra forma de ser y nuestras conductas, son lo que importan, no lo grande que sea nuestro cuerpo ni lo fuerte que sean nuestros brazos y piernas.

Texto: Javier León

Fotos: Francisco Lizarazo

@visionesp

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