Konstantín Stanislavski… el maestro de lo escénico

La esencia, esa materia mística e intangible que nos empuja a crear. No basta solo con lo estético, el arte debe vivirse, transmitir desde el lenguaje del interno un mensaje coherente, profundo, íntimo e incluyente.

El pintor puede plasmar la belleza, pero si no logra hacer sentir algo a su receptor, su obra se convierte en un simple artículo de decoración; el músico que no logra emocionar a su público, habrá fracasado en su composición; o un escritor sin narrativa, se vuelve aburrido y absurdo.

Lo mismo pasa con las artes escénicas, un libreto se percibe desde sus primeras escenas, a un actor se le conoce cuando únicamente cumple con memorizar sus líneas, o cuando se entrega en una puesta en escena; así como el director poco comprometido refleja un montaje mediocre, o aquel, que con su genialidad, logra que los espectadores se levanten de su asiento.

Así es, hablamos de la esencia, tan compleja como caprichosa, enigmática y sublime que nos hace vibrar, reflexionar o incluso despertar. En estos tiempos, donde la impotencia nos domina, el arte puede rescatarnos, hacernos creer y ofrecer el aliento para dar ese siguiente paso. Entre los pocos maestros que han logrado brindar un método a la inspiración, se encuentra Konstantín Stanislavski, quien con su sistema actoral no solo brindó las bases del teatro contemporáneo, sino que también abrió una invitación para vivir el arte.

La familia Alexéyev…

Konstantín Serguéievich Alekséyev nació en los tiempos del Imperio Ruso, un 5 de enero de 1863 en Moscú, su padre era un acomodado hombre de negocios, dedicado a la industria textil, y tal vez fue de su abuela, la actriz francesa Marie Verley, de quien heredó su amor por las artes escénicas.

Admirador del circo por su arte de improvisación y la magia para mantener la atención del público, el pequeño Konstantín, contó con una familia amante del teatro, a la edad de catorce años, su padre acondicionó el viejo granero de su casa de campo en una pequeña sala teatral, y fue también en 1877 cuando crean la compañía amateur Círculo de Alexeyev, presentando algunas operetas rusas, vodeviles o pintorescos tableaux vivants.

Tiempo después participa en algunas producciones del Teatro Maly, compañía que experimentaba en los procesos actorales de una forma más orgánica y natural.

La música era otra de sus pasiones, principalmente la ópera, que estudia en 1881 dentro del prestigioso Teatro Bolshói, pero tuvo que abandonar ese sueño por complicaciones con su voz, años más tarde aprendería a tocar piano en la sección Moscú de la Sociedad Musical Rusa.

En 1885 es cuando Konstantín adopta el seudónimo Stanislavski, en honor al doctor Márkov, un artista al parecer polaco que actuaba bajo ese nombre. En 1888 conoce a quién un año más tarde sería su esposa, la actriz María Petrovna Perevóschikova.

En aquellos tiempos, Stanislavski funda la Sociedad Moscovita de Arte y Literatura, en la que se integran grandes artistas del Teatro de Maly, adopta el teatro popular, se nutre de puestas en escena que llegan a Moscú de diversas compañías europeas y durante diez años logra posicionarse como actor, así como director teatral.

El Teatro de Arte de Moscú…

Era la primavera de 1897, cuando en un restaurante moscovita del Bazar de los Eslavos, se reunieran el emblemático dramaturgo Vladímir Ivánovich Nemiróvich-Dánchenko, director de la escuela teatral de la Sociedad Filarmónica de Moscú con el director de la Sociedad de Artes y Letras Konstantín Stanislavski. El encuentro tuvo una duración de catorce horas y el resultado sería conocido un año después como el Teatro de Arte de Moscú.

La postura de estos dos genios de lo escénico, rechazaba al teatro de época, su objetivo era que las artes escénicas fueran educativas, de reflexión social, con un profundo tratamiento actoral basado en el realismo teatral, elevar la calidad con más horas de ensayo en lugar de tener muchos estrenos mediocres y con un precio accesible a todo público.

Los principios eran mantener una higiene mental en el proceso creativo, libretos que reencarnaran al personaje en el actor, un teatro minucioso y auténtico.

En octubre de 1898 fue el primer montaje de El Zar Fiódor Ioánnovich de Alekséi Konstantínovich, pero la obra que simbolizó al Teatro de Arte de Moscú, fue la puesta en escena de Antón Chéjov, La Gaviota, estrenada el 17 de diciembre de 1898, con ochenta horas de ensayo para su estreno y 19 presentaciones divididas en tres temporadas.

Otra obra maestra fue Dr. Stockmann del dramaturgo y poeta noruego Henrik Ibsen, que iniciara temporada a principios de 1900, donde el realismo escénico de Stanislavski tocó los corazones del público, donde el escenario político era sumamente angustioso y el sentimiento de protesta agitara el recinto cultural de la Calle Kamerguerski, cuando en la principal línea del guion se enunciaba: “He descubierto que las raíces de nuestra vida moral están completamente podridas, que la base de nuestra sociedad está corrompida por la mentira…”.  

Algunas otras figuras del Teatro de Arte de Moscú fueron: María Lílina -mujer de Konstantín Stanislavski-, Olga Knipper -esposa de Anton Chéjov- o Vsévolod Meyerhold -único discípulo reconocido por Stanislavski-.

El sistema Stanislavski…

El famoso Método de las acciones físicas “El Manual” o mejor conocido como Sistema Stanislavski, encierra más sesenta años de análisis actoral, que en 1906 comenzara a operar, después de la muerte de Chéjov en 1901, el suicidio de uno de sus grandes amigos Savva Timofeyevich Morozov y el fracaso de la Revolución en 1905.

Stanislavski consideraba que “el arte es un modo de servir al pueblo”, así que diseñó un método que permitiera al actor crear desde el escenario el factor añadido del “Arte emocional”, en el cual el personaje no fuera representado, más bien encarnado, vivir a los protagónicos desde la inspiración, interiorizar el libreto, expresarlo de forma real y natural para el actor.

Algunos de los principales principios del Sistema Stanislavski, son: “Concentración”, que es enfocarse y actuar desde el personaje en lo físico, emocional e intelectual; “Sentido de verdad”, eliminando lo artificial de lo orgánico o natural; las “Circunstancias dadas” en la veracidad de un libreto; la “Relajación” que abre la puerta a la creatividad; “Trabajar con los sentidos”, que forma parte de la memoria sensorial al momento de actuar; “Comunicación y contacto”, la conexión del elenco para lograr una improvisación creíble; “Unidades y objetivos”, dedicado a los roles y misiones que debe de cumplir una puesta en escena; “Estado mental creativo”, integración, soluciones imaginativas y espontaneidad escénica basada en la autenticidad del personaje-actor; “Trabajar con el texto del libreto”, entender y dar sentido al mensaje político, social o artístico de la narrativa; así como la “Lógica y credibilidad” que le dan integridad a una obra de teatro.

En 1923 la compañía del Teatro de Artes de Moscú viaja a la gran manzana estadounidense de Nueva York y los conceptos escénicos de Stanislavski dejan su semilla sistémica, uno de sus principales alumnos, Richard Boleslavsky, imparte varias conferencias sobre el método de su maestro en la capital estadounidense de los rascacielos, años después, se crea la célebre Escuela de Interpretación Actor´s Studio de Nueva York, fundada por Lee Strasberg, liderado por Ellen Burstyn, Harvey Keitel y Al Pacino.

La última década…

En 1928, en la conmemoración del treinta aniversario del Teatro de Arte de Moscú, Stanislavski sufre un ataque cardiaco, lo cual lo llevó a trabajar solamente en la formación de actores y se dedicó a redactar su libro El trabajo del actor sobre sí mismo, que fuera publicado hasta 1937.

Impartió un curso para jóvenes actores y directores en 1935 en el Estudio de Ópera del Teatro Boshói, así como a promover su trabajo literario Mi vida en el arte (1922) o Un actor se prepara (1936). Entre sus trabajos literarios póstumos destaca La Construcción de un personaje (1948).      

El maestro ruso de lo escénico fallecería un 7 de agosto de 1938, su método actoral funciona hasta nuestros días, al igual que el Teatro de Arte de Moscú. Algunas de sus principales distinciones son el ser Miembro de la Academia de Ciencias, Artista del pueblo, así como la Orden del Águila Roja.   

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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